Berlín/Múnich, 7 jun (dpa) – En Alemania vuelve a resurgir la tendencia de tener un pequeño huerto en las parcelas de jardines ubicadas en espacios verdes de las grandes ciudades, revelan informaciones de la asociación BDG que reúne a los alemanes aficionados a la horticultura.

“En ciudades pujantes como Berlín, Hamburgo y Múnich, la demanda de las parcelas ajardinadas es mayor que la oferta”, señala Thomas Wagner de la BDG.

“La tendencia al consumo se termina”, afirma Wagner. “Tenemos muy poco o muy mucho tiempo libre, más preocupaciones, más estrés. Buscamos tranquilidad, descanso, equilibrio”, detalla. Y no sólo la generación de los mayores, sino especialmente la gente joven y las familias se ven afectadas.

Lo confirma Wolfgang Krüger, psicoterapeuta y autor, a quien no le interesaban estas parcelas hasta que conoció a la que es hoy su esposa, que tenía uno de estos jardines compartidos. Krüger no puede imaginarse hoy una vida sin jardín.

“Vivo en forma más sana”, asegura. “Ver saltar a los pájaros, mirar el verde, noto cómo me tranquiliza todo eso”, comenta Krüger. A sus pacientes les recomienda tres cosas: hacer deportes, cierta literatura y dedicarse al jardín.

Según la BDG, solo en Berlín hay ya más de 10.000 personas esperando la adjudicación de una parcela, los tiempos de espera rondan así los tres o cuatro años. En Múnich se debe esperar entre dos y tres años para obtener una huerta, en algunas colonias de jardines hasta cinco años, afirma Axel Pürkner, de la asociación muniquesa de huertos familiares.

Estas parcelas ajardinadas se dan en arrendamiento. Suelen tener una pequeña cabaña de madera y normalmente se debe pagar una suma de traspaso que ronda los 1.900 euros (2.200 dólares), en algunas grandes ciudades puede llegar hasta los 3.330 euros (3.860 dólares). Luego, entre arriendo y gastos adicionales se deben calcular anualmente unos 370 euros (432 dólares).

El 10 de junio se celebra en Alemania el Día del Jardín.