Unas 45.000 personas se manifestaron el 11 de septiembre de 2026 en Cataluña, en una Diada marcada por el llamamiento a la “cohesión” frente al auge de la extrema derecha y a la “unidad” frente “al odio” y que puede representar la última con el expresidente catalán Carles Puigdemont en el “exilio”.

Los catalanes estaban llamados hoy a acudir a la tradicional manifestación que organiza cada año la Asamblea Nacional Catalana (ANC), con el apoyo activo de Òmnium Cultural, AMI, el Consell de la República, la Intersindical y el Ciemen con motivo de la Diada de Cataluña, que de nuevo volvió a ser descentralizada en tres ciudades: Barcelona, Girona y Amposta.
La Guardia Urbana cifró en 45.000 personas los asistentes a la manifestación de la Diada de Barcelona, un dato que supera el del año pasado, que fue de 28.000, aunque el tiempo no acompañó. Sin embargo, la cifra de este año sigue estando lejos de la de 2024, cuando se manifestaron 60.000 personas.
La manifestación de este año se convocó, según los organizadores, para protestar contra “el malestar social” y contra el “insostenible expolio fiscal que sufre Cataluña por parte del Estado”, una situación ante la que el “gobierno españolista de Salvador Illa en la Generalitat es incapaz de resolver nada”.
Pese a ello, esta Diada estuvo marcada sobre todo por el crecimiento de Aliança Catalana y por choque producido con la izquierda independentista. El Gobierno catalán y el resto de partidos políticos centraron sus discursos en llamamientos a la “convivencia”, a rechazar los “discursos de odio” y a combatir a los “reaccionarios”.
Sobre sus críticas a la extrema derecha se pronunció Silvia Orriols, quien participó en la manifestación. Aseguró que no se da “por aludida” porque no es de extrema derecha. “No sé a quién quieren confrontar pero a Aliança Catalana seguro que no, somos un partido nacionalista y no somos extremistas de ninguna de las maneras”
INDEPENDENCIA
Las manifestaciones comenzaron a las 17.14 horas, rememoraron una fecha simbólica para Cataluña, y sobre las 16.00 horas ya empezaron a llegar los manifestantes, muchos de ellos con la camiseta que la ANC pone a la venta para la Diada y con la bandera estelada. También llegaron sobre esa hora varios dirigentes políticos.
En concreto, la manifestación contó con la participación de una delegación de Junts encabezada por su secretario general, Jordi Turull, y otra de ERC, con su líder, Oriol Junqueras, al frente, después de no haber participado en ella el año pasado. Miembros de Aliança Catalana y su líder también quisieron estar presentes en la manifestación de Barcelona.
Junqueras subrayó que “un país no se construye ni restando ni dividiendo”, sino “sumando” y Turull, por su parte, pidió a Illa que deje de “esconder su mala gestión” con aquellos temas que “afectan tanto a los ciudadanos” y que “deje de jugar con la polarización” porque esto es que “gasolina” para “la extrema derecha”.
Bajo el lema ‘Estoy, estamos. Por el presente y el futuro: independencia’, los manifestantes caminaron por las calles de Barcelona, Girona y Amposta en un ambiente festivo, pero también de protesta. El grito más repetido entre todos los manifestantes fue el de “independencia” y prácticamente no había pancartas, salvo las de las cabeceras.
PRESENTE Y FUTURO
La manifestación de Barcelona llegó pasadas las 18.00 horas a la Plaça de Catalunya, donde había montado un escenario para acoger los parlamentos. En ese momento una persona mayor y una joven, una de la Columna Presente y otra de la Columna Futuro, las dos columnas en la que se dividió esta manifestación, entraron juntos a la plaza.
Mientras se acercaban al centro de la plaza, 150 de los cantores de diferentes agrupaciones corales que fueron expulsados de la Sagrada Familia durante la visita del Papa León XIV cantaron ‘El Virolai’ y el ‘Cant de la Senyera’, entre otos. La ANC decidió hacer un reconocimiento a “unas personas que, durante la visita del Papa a Barcelona, vieron limitada su libertad de expresión”.
Después de que estos cantores, junto a otros coros de Cataluña interpretaran ‘El Cant dels Ocells’, comenzaron los parlamentos. El presidente de la ANC, Josep Vila, señaló que la Cataluña actual que “no funciona” tiene una “causa estructural clara, la dependencia española, la falta de autogobierno”.
COMPROMISO “DE PAÍS”
Denunció que “estamos sometidos a la colonización y al expolio español”. Vila aseguró que no se puede estar “pasivo” ante el “deterioro de las condiciones de la vida” y dijo que la única solución es “una república catalana”. “O independencia o decadencia, no estaremos pasivos contemplando la Cataluña que cada día va peor”, añadió.
Ante esta situación, propuso un “compromiso de país por la independencia”. Hoy, comentó, tiene que ser un “punto de inflexión” en este sentido, hay que protagonizar una acción “colectiva” y continuar con la “lucha por la libertad nacional”. “Abramos una nueva etapa”, reclamó el presidente de la ANC.
“Digan lo que digan, el independentismo está bien vivo”, gritó el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, quien deploró que el Estado “nos va en contra en todo” y “nos es hostil”, pero en vez de “morirnos, esto nos espabila”. “El Estado nos quiere divididos como movimiento y la extrema derecha nos quiere dividir como sociedad, ni unos ni los otros lo conseguirán”.
Casi 10 años después del referéndum del 1 de octubre, apostó por “cerrar definitivamente la carpeta de la represión y que vuelvan los exiliados, con Puigdemont a la cabeza”, y ahí será el momento de “abordar por fin el conflicto político”. “¿Quién dice que hay normalidad? No la habrá hasta que no se reconozca el derecho de autodeterminación del pueblo de Cataluña”, aseveró.
BANDERA QUEMADA
Salvador Coll, presidente del AMI, criticó esa Cataluña del “Illa fantasía que nos quieren inculcar desde el Gobierno de la Generalitat” y apostó por “recuperar la unidad”. La miembro del Consell de la República, Marina Vergés, destacó que el 11 de septiembre Cataluña “se pone de pie y dice al mundo quién es y qué quiere”, que es “ser libre”.
Por su parte, la secretaria general y de Organización de la Intersindical, Nuria Ferrandis, reclamó “soberanía” para “trabajar dignamente, para vivir dignamente y para construir nuestro futuro” y el presidente de Ciemen, David Minoves, ensalzó que en esta Diada los independentistas “hemos demostrado que estamos en la calle y no desfallecemos”.
Cuando la escritora Iolanda Batallé, encargada de moderar el acto, dio paso al canto del himno de ‘Els Segadors’ por parte de los cantores de la Sagrada Familia, dos personas vestidas de negro y encapuchadas subieron al escenario con una bandera de España y le prendieron fuego. Los restos de bandera prendidos que quedaron tuvieron que ser apagados con un extintor.
ALIANÇA CATALANA
Los actos por la celebración de la Diada comenzaron ayer en Cataluña, entre los cuales destaca el organizado por Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres y que provocó muchos momentos de tensión, cargas policiales y detenidos, ya que grupos de la izquierda independentista protestaron por su celebración.
Asimismo, ayer Illa realizó su discurso institucional con motivo de la Diada en el que subrayó que “no podemos permitir que nada ni nadie ponga en peligro la convivencia en Cataluña”. “En nuestro país el odio no tiene cabida”, señaló y afirmó que “en Cataluña sabemos que el bien y la esperanza trazan un camino más sólido nos hacen un país más humano y más fuerte”.
En esta misma línea se mostraron hoy el presidente del Parlament, Josep Rull; la consejera Sílvia Paneque, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, quienes abogaron por la cohesión social y defendieron que Cataluña es una tierra de “acogida”, “diversa”, en la que “no caben los discursos de odio”, un mensaje dirigido a la extrema derecha.
También apostaron por este mensaje partidos como el PSC, Junts, ERC y los Comuns en declaraciones ante los medios tras la tradicional ofrenda floral al monumento de Rafael Casanova que tuvo lugar esta mañana. De hecho, el secretario general de UGT de Cataluña, Camil Ros, apuntó que “salimos del fascismo” y “ahora parece que quiere volver”.
AMNISTÍA
En su mensaje, el presidente del Parlament catalán lamentó que no se trata de una Diada “normal” porque sigue habiendo “personas en el exilio”, haciendo alusión a los dos diputados Carles Puigdemont y Lluís Puig y también el exconsejero de la Generalitat Toni Comín, algo que tachó de “infamia”.
Asimismo, Jordi Turull, confió en que esta Diada sea “la última con exiliados”, y, para ello, exigió que “los justicieros diversos de la cúpula judicial española dejen de revelarse contra el poder legislativo y apliquen la ley de amnistía de una vez”. Esperó que el año que viene “podamos estar todos”.
Precisamente, Puigdemont escribió un breve mensaje en sus redes sociales para felicitar la que puede ser su última Diada fuera de Cataluña, ya que está a la espera de que los tribunales españoles le apliquen la ley de amnistía. Reivindicó este día con unas palabras del escrito Pere Calders.
Asimismo, esta Diada también será recordada por las manifestaciones y contramanifestaciones convocadas por la izquierda independentista para hacer frente a los “discursos de la extrema derecha”. Además, el grupo ultra Núcleo nacional también organizó un acto en Barcelona.
