Arcadi España, hasta ahora secretario de Estado y mano derecha de Torres, asume Hacienda con la negociación de los Presupuestos Generales como principal reto.

El nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España, ejercía de secretario de Estado de Política Territorial y era conocido por ser ‘la mano derecha’ de Ángel Víctor Torres. Anteriormente, fue consejero de Hacienda Política en la Generalitat Valenciana presidida por Ximo Puig. Ahora hereda la difícil negociación y posterior presentación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE), con los que su antecesora María Jesús Montero se comprometió.
Arcadi España (Carcaixent, Valencia, 51 años) fue hasta hoy ‘mano derecha’ de Torres, como también lo fue de Ximo Puig en la Comunidad Valenciana y ahora otra mano valenciana le une al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y es la de la secretaria de Estado de Comunicación, Lidia del Canto, quien también estuvo al frente de la comunicación de Puig.
Sin embargo, España trabajó antes en el Gobierno central como asesor de la exministra María Teresa Fernández de la Vega en el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Los que le conocen bien afirman que es «hombre de partido», pues ha pasado por todos los estamentos del PSOE. Un hombre que conoce bien los entresijos del partido y entiende los tiempos y mecanismos del Gobierno.
Actualmente, es el responsable de Transportes y Movilidad Sostenible en la ejecutiva del PSOE y, según las fuentes consultadas, también fue un gran apoyo de la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, desde su confirmación como apuesta de Sánchez para encabezar el PSPV en sustitución de Ximo Puig.
LOS RETOS DEL MINISTRO
España llega a un Ministerio con varios frentes abiertos. El nuevo ministro de Hacienda será el encargado de cumplir con la promesa del Gobierno de presentar los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2026 y dar al país las primeras cuentas públicas desde 2023.
Montero ya admitió esta semana que sería “su sucesor o sucesora” quien se encargará de esa tarea, aunque garantizó que deja los PGE “preparados para poder presentarlos”. Sin embargo, ella misma admitió que el escollo sería acordarlos con los diferentes grupos parlamentarios y aprobarlos.
Otras de las tareas de España será sacar adelante la financiación autonómica y la condonación de la deuda, asuntos que también requerirán de habilidad negociadora, tanto con los grupos políticos como con las comunidades autónomas.
La condonación de la deuda se encuentra algo más encarrilada, ya que el Gobierno aprobó en diciembre en segunda vuelta el texto, que contempla la quita de 83.252 millones de euros a las autonomías de régimen común. Con ese paso, el proyecto se remitió al Congreso de los Diputados para su tramitación parlamentaria.
Sin embargo, el nuevo modelo de financiación autonómica se encuentra en una fase más inicial, al menos en los trámites. Montero presentó su propuesta a las comunidades en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) de enero, y se encontró con el rechazo de todas, incluidas las del PSOE. Solo Cataluña consideró positivo el planteamiento.
Pese a ese revés, fuentes de Hacienda mantienen la confianza en que el texto llegue al Congreso antes de junio, para que pueda estar aprobado en el siguiente periodo de sesiones, antes del 31 de diciembre, y estar en vigor en 2027.
En este tiempo transcurrido desde enero, Hacienda ha trabajado en redactar el texto, que deberá someterse a los trámites de audiencia pública, además de aprobarse en primera y segunda vuelta por el Consejo de Ministros y votarse en otro CPFF e ir al Congreso. Todos estos pasos se darán ya con España como ministro de Hacienda.
