Un estudio realizado en las profundidades de los fiordos del este de Groenlandia avisa de que se está experimentando una ‘atlantificación’, esto es, un proceso en el que aguas más cálidas y saladas del Atlántico se mueven hacia los mares árticos.

Esa es la conclusión de un estudio realizado por seis investigadores pertenecientes a instituciones de Alemania, Dinamarca o Estados Unidos y publicado este miércoles en la revista ‘Science Advances’.
Para el estudio, los investigadores equiparon a seis narvales – cetáceos con largos colmillos blancos en espiral- con transmisores. Los animales exploraron las remotas aguas del este de Groenlandia durante tres años.
Los datos recabados sugieren que el agua cálida del Atlántico está llegando a los glaciares ubicados en las profundidades de los fiordos del este de Groenlandia.
El agua cálida que llega directamente a estos frentes glaciares puede derretir la parte inferior de los glaciares y acelerar la pérdida de masa glaciar.
El estudio confirma, además, la ‘atlantificación’ de esa región oceánica con consecuencias para los principales patrones de circulación oceánica y las condiciones del hielo marino.
‘SENSORES OCEÁNICOS’
El agua dulce proporcionada por el derretimiento de los glaciares en los fiordos del este de Groenlandia y la plataforma costera contribuye a dos importantes corrientes árticas en la región.
Por ello, Mads Heide-Jorgensen, del Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia, y sus colegas utilizaron narvales de buceo profundo como ‘sensores oceánicos’ para obtener más de 2000 observaciones de temperatura y salinidad del agua en la costa este de Groenlandia entre 2017 y 2020.
Al combinar estos datos con información de la Base de Datos Mundial de los Océanos, los investigadores descubrieron una tendencia a largo plazo de calentamiento del agua intermedia del Atlántico que llega a las cuencas profundas frente a los glaciares que desembocan en el océano, hasta 300 kilómetros tierra adentro.
