Berlín, 28 jun (dpa) – La canciller alemana, Angela Merkel, admitió hoy que la disputa por la política de asilo podría separar a los Estados de la Unión Europea (UE).
«Europa tiene muchos retos. Pero la migración podría convertirse en una cuestión vital para el destino de la Unión Europea», afirmó Merkel en la tradicional declaración de Gobierno en el Parlamento alemán previa a la cumbre de la UE hoy y mañana en Bruselas.
La mandataria alemana reconoció que en este ámbito no están en el punto en el que les gustaría estar y que, de momento, es «difícil» lograr una «solución final» debido al desacuerdo principalmente en la reforma del conocido como sistema de Dublín, que establece que los inmigrantes deben solicitar asilo en el país donde son registrados por primera vez, algo que en la práctica no se cumple.
«Se trata de combatir la migración ilegal», declaró y recordó que ya se han adoptado una serie de medidas con este fin como, por ejemplo, definiendo a determinados países como países de origen seguros, lo que imposibilita a los ciudadanos de esos Estados solicitar asilo.
En este punto, la líder cristianodemócrata defendió su decisión tomada en 2015 de acoger a varios cientos de miles de refugiados en Alemania. «Se trató de una situación de emergencia», afirmó y recordó que esa situación es cosa del pasado y que el número de solicitantes de asilo ha disminuido gracias, entre otras cosas, a la misión de la UE en Libia y al acuerdo sobre refugiados con Turquía, algo que se logró de manera consensuada y no de manera unilateral, recordó.
«No queremos que se repita lo ocurrido en 2015», declaró en un intento por tranquilizar a los más críticos. Para ello, Merkel insistió en la necesidad de fortalecer las fronteras exteriores de la UE, luchar contra el tráfico de personas y contra las causas que obligan a miles de personas a abandonar sus países, por lo que recomendó hablar con la gente en África.
El Gobierno de Merkel, que atraviesa una grave crisis interna por la cuestión de los refugiados, quiere lograr una mejor regulación de la conocida como «migración secundaria», es decir, cuando los inmigrantes solicitan asilo en un país diferente al que llegaron.
«Son necesarias dos cosas: una es que no puedan elegir el país donde quieren presentar la solicitud y la segunda es no dejar solos a los países adonde llegan y donde se registran», declaró consciente de la gran carga para países como Italia y que le ha llevado a defender en todo momento una solución europea y a enfrentarse con su ministro de Interior, Horst Seehofer, que ha amenazado con actuar ya este domingo unilateralmente si no hay resultados en la cumbre de la UE.
«Para eso debemos seguir trabajando», comentó e indicó que mientras eso no sea posible a nivel de los 28 países miembros de la UE, habrá que hacerlo a través de acuerdos bilaterales. Sin embargo, insistió en que esto debe hacerse «no de manera unilateral, no sin aprobación y no sin hablar con nuestros socios», en clara alusión a su ministro de Interior y líder de la Unión Cristianosocial (CSU), Horst Seehofer. El político conservador estuvo hoy ausente en la sesión parlamentaria, que quiere cerrar las fronteras ya este domingo a todos los inmigrantes registrados previamente en otros países aun sin el apoyo de Merkel.
Hacia el final del discurso, la tensión y el cansancio acumulado le jugó una mala pasada a Merkel al declarar: «Debemos fortalecer la migración secundaria…», algo que desató las risas de algunos de los presentes. «Dios mío…», reaccionó Merkel con cara de cansancio y exasperación al ver la reacción de los parlamentarios.
Su cara evidenció el agotamiento de la mandataria alemana que lleva arrastrando desde su decisión de abrir las fronteras en plena crisis migratoria, que hizo que solo en 2015 llegaran aproximadamente 900.000 solicitantes de asilo a Alemania, creando una situación sin precedentes en el país. Desde entonces han llegado casi medio millón más y el Gobierno alemán se afana por buscar una solución.