Berlín, 3 mar (dpa) – La polémica decisión del banco de alimentos de la ciudad germana de Essen, en el oeste del país, de parar de prestar ayuda a extranjeros cuenta con la comprensión de la mayoría de los alemanes, según reveló una encuesta publicada hoy en el diario «Die Welt».
De acuerdo con el sondeo representativo llevado a cabo por el instituto demoscópico Civey, un 66 por ciento de los ciudadanos germanos entienden que el organismo haya optado por no seguir ayudando a personas procedentes de otros países. Solo un 27 por ciento de los encuestados señalaron no comprender por qué la institución sin ánimo de lucro había decidido poner en marcha la cuestionada medida. Un siete por ciento se abstuvo.
Un análisis más preciso de los datos también indicó que la negativa a dar alimentos a extranjeros fue especialmente bien recibida entre los simpatizantes del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD). En este sentido, un 97 por ciento de los partidarios de esta formación de tintes xenófobos consideraron acertada la decisión.
Además, un 65 por ciento de los votantes de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que dirige la canciller Angela Merkel vieron con buenos ojos la medida. En el caso de los electores del Partido Socialdemócrata (SPD), un 44 por ciento mostró también su comprensión por el paso dado.
El pasado 10 de enero, el banco de alimentos de la ciudad de Essen decidió limitar la prestación de servicios a personas necesitadas de nacionalidad alemana.
Desde la organización justificaron la medida debido a la afluencia masiva de ciudadanos extranjeros que terminó provocando que muchos ancianos y familias monoparentales germanas dejasen de acudir a sus dependencias por no sentirse a gusto.
«Personas mayores y madres solteras se sintieron intimidadas por parte de algunos hombres extranjeros mientras esperaban en la cola. Estos hombres apenas tenían respeto por las mujeres», explicó el director del banco de alimentos de Essen, Jörg Sator.
La decisión del organismo de no registrar como nuevos usuarios a ciudadanos extranjeros «hasta que se equilibre la balanza» abrió un intenso debate en Alemania en los últimos días que alcanzó incluso a la canciller Angela Merkel.
La mandataria indicó que veía «con el mayor de los respetos» el encargo de repartir los alimentos entre los más necesitados pero precisó que «una persona necesitada es una persona necesitada», independientemente de su nacionalidad.
En Alemania existen cerca de un millar de este tipo de organizaciones sin ánimo de lucro que recuperan alimentos, especialmente aquellos no perecederos, y los redistribuyen entre personas necesitadas.
Para acceder a sus servicios, los usuarios deben demostrar que reciben ayudas de desempleo o sociales del Estado.