Berlín/Múnich, 2 mar (dpa) – El Bayern Múnich visitará el domingo al Freiburg no sólo en busca de volver a la victoria en la Liga alemana de fútbol, sino también de recuperar la armonía tras algunos roces de vestuario que no llegan en el momento más oportuno.
Los problemas en la plantilla, que parecían enterrados desde que el italiano Carlo Ancelotti abandonó a principios de octubre el Allianz Arena, se han vuelto despertar en un momento en el que el conjunto bávaro lidera con 19 puntos de ventaja la Liga alemana de fútbol y cuando aspira a repetir el histórico triplete de 2013.
«Hay un muy buen clima», respondió el técnico del Bayern, Jupp Heynckes, en la antesala de la fecha 25 del campeonato, cuando los periodistas le preguntaron sobre el tema.
En el campo de juego, el equipo está funcionando con la precisión de un reloj suizo. Pero algunos gestos, más que las palabras, han dejado claro en los últimos tiempos que en el banquillo muniqués no reina la armonía.
El futbolista holandés Arjen Robben, uno de los pilares del equipo, apenas disimuló la semana pasada su malestar por la decisión de Heynckes de dejarle en el banquillo en el partido de Liga de Campeones ante el Besiktas.
«Si expreso ahora lo que siento, mañana estaré (sentado en el despacho) con el señor (Karl-Heinz) Rummenigge», señaló el jugador a la televisión Sky, en clara alusión a una posible reprimenda por parte del presidente de la junta directiva del Bayern Múnich en caso de que se excediese en sus palabras.
Más recientemente, este miércoles, una discusión entre Robert Lewandowski y Mats Hummels también ocupó más de un titular en la prensa deportiva.
«No fue grave, son cosas que pasan en el entrenamiento», dijo Heynckes al diario «Sport Bild» disculpando la actitud de sus pupilos. Según reconoció el entrenador, el zaguero alemán le recriminó al delantero polaco no defender mejor en una jugada durante los entrenamientos.
«Lewy se ató los cordones, entonces recibieron (el equipo que conformaban en el entrenamiento) un gol. Mats se molestó por eso», continuó el técnico. «Pero eso queda ahí, lo arreglan entre ellos. Tenemos un muy buen clima en el equipo», zanjó Heynckes.
En su cuarta etapa al frente de los bávaros, el veterano estratega no sólo se ve obligado a velar por los resultados. También debe apelar a toda su experiencia para mantener la concordia puertas para adentro, algo que según las malas lenguas Ancelotti no consiguió y terminó por costarle el puesto.
De cara al partido de este domingo, día en el que el Bayern viaja al campo del modesto Freiburg en el partido que cierra la fecha 25 de la Bundesliga, Heynckes todavía no tiene perfilado su once inicial.
Lo único seguro es que prescindirá del colombiano James Rodríguez, todavía con molestias en la pantorrilla, y del francés Franck Ribéry, que causa baja por una infección estomacal. «Todavía tengo que pensar la alineación», avanzó hoy el técnico en rueda de prensa en Múnich.
La prudencia podría convertirse en su principal aliada a la hora de no herir sensibilidades en un equipo que, a pesar de que el fin de semana pasado vio cortarse una racha de 14 victorias consecutivas en todas las competiciones al empatar 0-0 ante el Hertha Berlín, cuenta esta temporada con muchas opciones para cerrar un año glorioso. La Liga está casi en el bolsillo y cuenta con muy buenos cartones tanto en la Liga de Campeones europea como en la Copa alemana.
En otros partidos destacados de esta jornada, el escolta Borussia Dortmund, con 41 puntos, se enfrentará mañana al Leipzig, que actualmente se mantiene sexto en la clasificación con 38 enteros en su casillero.
Por su parte, el Schalke, tercero, se medirá al Hertha Berlín. También el sábado, el Eintracht Frankfurt visitará al Hannover, el Wolfsburgo al Leverkusen y el Hamburgo, penúltimo en la clasificación, se enfrentará al Mainz, antepenúltimo.
Ya el domingo, el Colonia se enfrentará al Stuttgart en uno de los duelos que cerrarán la fecha 25 de la Bundesliga.
