(dpa) – El 12 de junio de 2016, Brasil perdió ante Perú y quedó eliminado de la Copa América Centenario, en un grupo que compartía también con Ecuador y Haití. Parecía que el fantasma del 7-1 seguía presente y que el «jogo bonito» no volvería jamás.
Un año y medio después, sin embargo, todo cambió. Hoy, el equipo que lidera Neymar y comanda Tite es uno de los grandes candidatos a ganar el Mundial de Rusia 2018 y sorprende al mundo con su poderío y efectividad. La remontada había comenzado a finales de 2016, pero en esta temporada se consolidó: 2017, definitivamente, fue el año en que Brasil volvió a ser Brasil.
Después de la Copa América Centenario, la «Canarinha» cambió de técnico: se fue Dunga y llegó Tite. Y la modificación no pudo resultar mejor. El nuevo entrenador obtuvo tan buenos resultados al frente del equipo que, pensando en las elecciones presidenciales que habrá en Brasil en 2018, no son pocos los que -utópicamente y no tanto- se animan a postularlo para el Ejecutivo.
Cuando Tite asumió, después de que el equipo Sub23 ganara el oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016, la selección estaba fuera de la zona de clasificación al Mundial. Pero desde que él llegó, Brasil no volvió a perder en las eliminatorias: ganó 10 partidos, empato dos y clasificó holgadamente para la cita del año que viene en Rusia.
En 2017, fueron cuatro victorias (incluyendo un 4-1 de visitante a Uruguay y el 3-0 que dejó a Chile afuera del Mundial) y dos empates.
Pero, más allá de los resultados, lo que impacta es cómo, en un corto período de tiempo, el entrenador logró que el equipo funcione casi sin fallas. Cada jugador comprende perfectamente su rol, lo que se espera de él, y la estructura parece estar por encima cualquier nombre.
Neymar es el líder futbolístico del equipo. Pero, a su lado, Philippe Coutinho y Gabriel Jesus forman un ataque que pasa por encima a los rivales. Y Paulinho, que a principios de año jugaba en China, se destacó tanto en la selección que lo terminó comprando el Barcelona.
El arquero titular de Tite es Alisson. En la defensa, Dani Alves y Marcelo van por los laterales mientras que Thiago Silva y Marquinhos cuidan la zaga. Y en el mediocampo, Casemiro, Renato Augusto y Fernandinho se encargan de recuperar, armar juego y en muchas ocasiones, también convertir.
La facilidad con que se clasificó al Mundial (en marzo, mientras los demás países sudamericanos esperaron hasta octubre) le permitió a Tite, además, probar varios esquemas y jugadores a lo largo de la competencia.
Alex Sandro, Danilo, Miranda, Willian, Douglas Costa, Diego y Roberto Firmino, así, tuvieron sus chances de jugar y mostrarle al entrenador que estarán si los necesita.
El sorteo de la Copa del Mundo le deparó a Brasil un grupo relativamente accesible, con Suiza, Costa Rica y Serbia. El equipo «Verdeamarelho», de todas formas, hubiera partido como enorme favorito en cualquier zona que le hubiese tocado: no por nada, se convirtió, después del anfitrión, en el primer país en obtener su boleto a la cita en Rusia.
Además de la selección, para Brasil fue también un buen año a nivel clubes.
En la Copa Libertadores, Gremio se consagró campeón venciendo en la final a Lanús y jugó ante el Real Madrid la final del Mundial de clubes. Luan y Arthur se revelaron como las grandes figuras del plantel.
En la Sudamericana, en tanto, Flamengo llegó a la final, pero no pudo contra Independiente y debió conformarse con el segundo puesto. Y en el torneo local, Corinthians se consagró campeón.
A nivel jugadores, 2017 será recordado para Brasil como el año en que Neymar se fue del Barcelona al PSG, Gabriel Jesus se afianzó -a los 20 años- en el Manchester City, Casemiro se convirtió en pieza clave del Real Madrid, y Coutinho se consolidó como uno de los mejores jugadores del mundo.
Además, Real Madrid pagó 45 millones de Euros por Vinicius Junior, un joven de apenas 17 años que juega en el Flamengo y que es considerado una de las grandes promesas del fútbol mundial. Recién podrá desembarcar en la capital española en julio de 2018, al cumplir los 18 años.
Casi todo fue positivo en el 2017 del fútbol brasileño. El único aspecto negativo fue lo que sucedió en las selecciones juveniles: aunque el equipo sub17 quedó tercero en el Mundial de India, el sub20 no logró clasificarse al campeonato del mundo por primera vez en su historia.
por Fernando Duclos
