(dpa) – La lucha entre Arabia Saudí e Irán por la influencia regional, traducida en guerras subsidiarias en varios países, marcó un convulso 2017 en Oriente Medio, que vio cómo el presidente estadounidense, Donald Trump, reactivaba la disputa por el estatus de Jerusalén a pocos días de terminar el año.
A las guerras de Siria, Yemen o el conflicto de Irak que comenzaron años atrás, se sumaron este año una nueva crisis en el frágil Líbano, un desafío independentista kurdo y un conflicto comercial contra el emirato de Qatar liderado desde Arabia Saudí, donde un proceso sucesorio y el afianzamiento de poder del príncipe heredero suma también un efecto desestabilizador en la zona.
Las buenas noticias en 2017 pasaron por las victorias militares contra la milicia terrorista Estado Islámico (EI) en Irak y Siria y por la reconciliación interpalestina. Dpa resume la situación y los retos de cara a 2018:
– ISRAEL/TERRITORIOS PALESTINOS: Pese a que Trump anunció este año un acuerdo final para solucionar el conflicto entre israelíes y palestinos, no hizo sino reactivar las tensiones en diciembre al reconocer Jerusalén como capital del Estado judío, rompiendo el consenso internacional y la política seguida por su país en las últimas décadas. Los palestinos reclaman la parte oriental de Jerusalén, ocupada por Israel, como capital de un futuro Estado.
Avances más concretos quedaron plasmados por el acuerdo entre los palestinos de Al Fatah, del presidente Mahmud Abbas, y del grupo más radical Hamas, que gobernaba hasta ahora la Franja de Gaza y que cedió sorpresivamente su administración a la Autoridad Palestina. Ambos acordaron la celebración de elecciones presidenciales y legislativas a finales de 2018. Los últimos comicios palestinos fueron en 2006.
– ARABIA SAUDÍ: El afianzamiento en el poder de Mohamed bin Salman, el príncipe heredero saudí, ha marcado algunos hitos en 2017: reformas económicas, una tímida apertura social -con el fin de la prohibición de conducir para las mujeres que entrará en vigor este 2018- y la lucha contra la corrupción -que según los analistas le ha servido como excusa para purgar a sus detractores- marcaron la agenda interna del país. En el exterior, Riad afianzó su asedio a Yemen, impuso un nuevo boicot a Qatar y fue el escenario desde donde el primer ministro libanés anunció una decisión que desató una breve pero intensa crisis en ese país. Todo ello al servicio de un objetivo mayor: ganar la batalla por la hegemonía regional a su archienemigo Irán, una lucha que continuará en 2018.
– IRÁN: Tras el acuerdo nuclear firmado con la comunidad internacional en 2015 que disipó la desconfianza y abrió las puertas a un aumento de su influencia en la región, la potencia persa se ha visto este año frenada por la política exterior del nuevo presidente estadounidense Donald Trump, que ha vuelto a poner al país en el «eje del mal» e incluso amenazado con abandonar el acuerdo. Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí han endurecido su cruzada con el país persa para evitar que gane fuerza la llamada «media luna chiita», una zona de influencia que pasa por Beirut, Teherán, Bagdad y Damasco.
– SIRIA: Pese a algunos tímidos avances hacia la paz como la creación de zonas seguras en Siria -mediadas por Turquía, Irán y Rusia-, la guerra ha seguido azotando al país este año marcada por dos claves: el afianzamiento de las fuerzas del presidente Bashar al Assad gracias al apoyo de su aliado ruso y las victorias contra la milicia terrorista Estado Islámico, expulsado de parte del territorio que controlaba y su capital de facto Al Raqqa. En 2018, Rusia ha anunciado la retirada de gran parte de sus fuerzas, mientras Turquía podría afianzarse para evitar un aumento de la influencia kurda, una vez vencido el enemigo terrorista común.
– IRAK: Este país vecino fue escenario en 2017 de un desafío independentista protagonizado por los kurdos de la región autónoma del Kurdistán, en el norte, que convocaron un referéndum no autorizado castigado con medidas por el Gobierno central de Bagdad. Las fuerzas iraquíes también avanzaron contra el EI en una batalla que vivió un auténtico hito: la caída de Mosul, el escenario donde el líder del EI, Abu Bakr al Bagdadi, autoproclamó su califato en 2014. Su propia suerte se desconoce, tras algunas informaciones que apuntan a su muerte, nunca confirmadas.
– YEMEN: La guerra subsidiaria que libran Irán y Arabia Saudí en uno de los países más pobres del mundo no hace sino agudizar la dramática crisis humanitaria, la hambruna y una grave epidemia de cólera. El impacto de un misil lanzado por los rebeldes hutíes, apoyados por Irán, en territorio saudí, hizo que Riad decretara un bloqueo en noviembre que ha agravado la situación. Arabia Saudí lidera una coalición de países sunitas que bombardea posiciones rebeldes de los hutíes, que mantienen el control de la capital, Saná.
– LÍBANO: Ningún país refleja mejor la geopolítica regional que este pequeño enclave costero de seis millones de habitantes regido por un frágil reparto de poder entre sunitas, chiitas y cristianos. Un equilibrio que estuvo a punto de romperse este 2017 con la sorpresiva renuncia del primer ministro, el sunita Saad Hariri, desde Arabia Saudí, que denunciaba un aumento de la influencia de la chiita Hizbolá y de su aliado Irán. Tras días en Arabia Saudí que desataron los rumores de una estancia forzosa, Hariri volvió a Líbano y dio marcha atrás. Pero la inestabilidad sigue abierta en 2018.
– QATAR: Arabia Saudí, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Egipto sorprendieron en junio con un boicot comercial y la ruptura de relaciones diplomáticas -acompañadas de la interrupción del tráfico aéreo y el cierre de fronteras- con este emirato del golfo, castigado, según los analistas, por su relativa cercanía a Irán y por una actuación en política exterior más autónoma, en parte desligada de los deseos del líder regional saudí. La situación sigue bloqueada y seguirá constituyendo uno de los conflictos regionales en 2018.
– TURQUÍA: El país marca un intento de afianzarse en la zona con un mayor papel en la mediación del conflicto sirio, entre otros. Pero clave ha sido este año el fortalecimiento interno del presidente Recep Tayyip Erdogan, que ganó un referéndum para reformar la Constitución y reforzar su poder interno. Todo indica que continuará en esa dirección en 2018 mirando ya a un 2019 con elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales.
Por Raquel Miguel
