(dpa) – Familiares de las víctimas de la tragedia aérea de Germanwings reaccionaron indignados a una oferta de la matriz Lufthansa de seguir pagando sus terapias si renuncian a emprender querellas judiciales y a retirar las ya presentadas, confirmó a dpa un abogado de los allegados.
Según el letrado Elmar Giemulla, que representa a más de 200 familiares, varios clientes recibieron la oferta de Lufthansa y reaccionaron irritados.
El 24 de marzo de 2015, un avión de la subsidiaria de Lufthansa se estrelló contra un macizo montañoso en una región remota de los Alpes franceses cuando realizaba un vuelo de rutina entre Barcelona y la ciudad alemana de Düsseldorf con 150 personas a bordo, la mayoría españolas y alemanas.
De acuerdo con los investigadores, el copiloto Andreas Lubitz, de 27 años, estrelló el avión contra la montaña de manera intencionada. Además, pesquisas realizadas revelaron que, antes de la catástrofe, el copiloto padecía serios problemas de visión y depresiones, pese a los cuales le habían renovado su permiso de aviación.
«No dejaré que me traten de esta forma», cita el sábado el diario de masas «Bild» a una alemana de la ciudad de Krefeld que perdió a su hermano y a una sobrina en el accidente. Giemulla indicó que ninguno de sus clientes firmó la declaración renunciando a acciones judiciales.
Lufthansa, por su parte, sostuvo que en la actualidad sufraga de forma voluntaria gastos de los familiares para ciertas prestaciones como terapias. «De esta forma, Germanwings y Lufthansa brindan ayuda más allá de lo que dicta la ley», comunicó.
«Desgraciadamente, estos beneficios voluntarios fueron utilizados por algunos abogados para emprender acciones legales contra empresas del grupo Lufthansa. Por estos motivos podremos mantener estas ofertas voluntarias solo si estas prestaciones no son empleadas como recurso contra nosotros», reza el comunicado.
El letrado Giemulla presentó demandas civiles en nombre de casi 200 clientes ante el Tribunal Regional de Essen a fin de obtener mayores indemnizaciones. Lufthansa pagó 25.000 euros por cada víctima y los familiares cercanos recibieron 10.000 euros por persona. Los querellantes demandan otros 25.000 euros más por víctima y 20.000 euros adicionales para cada pariente cercano.
