El Principado ha comenzado los trámites para declarar Bien de Interés Cultural la jota en Asturias. El procedimiento coincide con la candidatura presentada por España ante la Unesco para su posible inclusión en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

La Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte ha incoado el expediente para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial la jota en Asturias. La resolución, publicada hoy en el Boletín Oficial del Principado de Asturias (Bopa), abre el camino para reconocer y proteger esta expresión de nuestra cultura tradicional, en la que se encuentran la música, el baile, las lenguas propias y la memoria generacional. Puede consultarse el documento en https://miprincipado.asturias.es/bopa/2026/10/21/2026-08292.pdf.
La jota sigue formando parte de la vida de muchos pueblos. Está presente en fiestas, romerías y encuentros populares, y ha llegado hasta nuestros días gracias a quienes la bailan, la cantan y la transmiten. Su protección cobra especial importancia ya que España ha tramitado su candidatura integrar la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, que será examinada en diciembre de 2026.
Una tradición vinculada a nuestras lenguas
La memoria técnica que acompaña la resolución destaca la riqueza lingüística de la jota en Asturias. Sus letras recogen expresiones en asturiano, eonaviego y castellano, y reflejan la diversidad cultural de los territorios en los que esta tradición ha echado raíces.
La protección de la jota contribuye también a reconocer el patrimonio lingüístico que integra esta tradición. Las canciones, los pasos y las melodías conforman una misma herencia que se ha transmitido entre generaciones y que continúa viva. Reconocer su valor es una forma de preservar nuestra identidad y de favorecer que los jóvenes puedan conocerla y hacerla suya.
Un patrimonio compartido con identidad asturiana
La jota se baila en prácticamente toda Asturias, aunque no de la misma manera. El expediente identifica al menos seis grandes variantes geográficas, con diferencias en los pasos, las melodías y los acompañamientos, y recoge referencias documentadas de su presencia en Llanes a comienzos del siglo XIX.
Detrás de su conservación está el trabajo de los grupos de baile, las escuelas de música tradicional y muchas personas que han mantenido vivos los repertorios. A esa labor se han sumado iniciativas como las noches en danza, que devuelven el protagonismo a quienes se reúnen para bailar y compartir la tradición, más allá de los escenarios.
La jota fue reconocida en 2023 como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial por el Ministerio de Cultura y se incorporó al Censo del Patrimonio Cultural Inmaterial de Asturias en enero de 2024. En mayo de ese año, el Consejo del Patrimonio Cultural de Asturias informó favorablemente del inicio del expediente para su declaración como BIC.
Proteger un patrimonio cultural vivo
Con esta incoación, el Ejecutivo autonómico da un nuevo paso en la protección de una tradición que forma parte de la historia de Asturias, pero también de su presente. La jota no es únicamente un baile que se conserva: es una expresión cultural que sigue reuniendo a personas de distintas generaciones y que mantiene vivos conocimientos, músicas y un patrimonio lingüístico que forma parte de nuestra identidad.
La defensa de las lenguas propias es inseparable de este compromiso. Proteger el patrimonio cultural significa también reconocer y respetar el valor del asturiano y del eonaviego como lenguas propias de Asturias y su presencia en las manifestaciones de nuestra tradición. El Principado apuesta así por una cultura que reconoce sus raíces, valora su diversidad y trabaja para que los jóvenes puedan seguir disfrutando de una herencia que pertenece a toda la sociedad.
