Juan Ponte ha presentado el proyecto Raíces solares, la intención es llevar sistemas de energía renovable a tres aldeas del área de Belén para mejorar el acceso al agua y fortalecer la producción agrícola local.

La Dirección General de Agenda 2030 del Principado ha presentado hoy el proyecto de solidaridad internacional Raíces solares, dotado con 200.000 euros para este año y el próximo y que se desarrollará en el Área C de Cisjordania, en la zona central de Belén. La iniciativa, impulsada junto con el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, busca favorecer la recuperación de tierras agrícolas y mejorar el acceso al agua mediante energías renovables para fortalecer las condiciones de vida de la población local.
Raíces solares plantea una intervención integral que abarca todo el proceso productivo, desde el cultivo hasta la comercialización, con el objetivo de reforzar la soberanía alimentaria, preservar los ecosistemas y garantizar un aprovechamiento sostenible de los recursos. El proyecto contempla la instalación de sistemas de energía solar para facilitar la extracción de agua de pozo en tres aldeas de Cisjordania, reducir los costes asociados al suministro energético y mejorar el acceso a la electricidad de la población. Además, prevé la organización, a mediados de noviembre en Asturias, de diversas jornadas de sensibilización con personas que trabajan sobre el terreno para dar a conocer la realidad de la zona y los avances del proyecto.
El director general de Agenda 2030, Juan Ponte, ha destacado durante la presentación el compromiso político e institucional de su departamento con la defensa de los derechos humanos en Palestina. En este contexto, ha defendido la necesidad de mantener una posición activa frente a la situación que vive la población palestina y de impulsar acciones de cooperación y solidaridad internacional desde las instituciones públicas.
Ponte ha evocado las palabras del poeta palestino Mohamed El-Kurd para subrayar la importancia de alzar la voz desde la responsabilidad pública ante la situación que atraviesa Palestina. «Las palabras son impotentes cuando tenemos delante bombas de 900 kilos, drones asesinos y estados genocidas», ha recordado, antes de asegurar que «la palabra es positiva”. “Es importante que desde una responsabilidad política digamos que efectivamente el Estado de Israel es un estado etnicista, terrorista y que aplica un genocidio contra la población palestina», ha añadido. Asimismo, ha incidido en la relación entre la degradación ambiental y el desplazamiento forzoso de la población, al afirmar que «no hay genocidio sin ecocidio».
En este sentido, el director general ha denunciado el impacto que tienen sobre el territorio y sus habitantes la destrucción de tierras agrícolas, la contaminación de los recursos hídricos y el deterioro de los ecosistemas. «Cuando se calcinan los campos agrícolas, cuando se envenenan los acuíferos y cuando se acaba con la flora, lo que se quiere hacer es un borrado ontológico de la población, en este caso de la población palestina», ha remarcado. Además, ha insistido en que la labor de la Dirección General de Agenda 2030 busca «no solamente predicar, sino poder acompañar y colaborar» mediante proyectos concretos de «solidaridad internacionalista».
