El CNI asegura que Marruecos y sus autoridades eran «conocedoras» y «plenamente conscientes, días antes de que se produjera la entrada masiva» de migrantes, de que «se estaba generando una situación anómala en términos de posibles intentos de entradas irregulares». Al mismo tiempo, mantiene que su actitud en los momentos más tensos de la avalancha fue de «pasividad».

Así se desprende del informe remitido a la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón, que investiga la crisis migratoria, en el que hace un repaso de las alertas emitidas en los días previos a la avalancha y lo ocurrido el 30 y 31 de julio en el Tarajal, por donde accedieron a nado decenas de miles de migrantes.
En el documento, de 22 páginas, se detalla que ya el 7 de julio los servicios de inteligencia españoles detectaron que «la presión migratoria irregular hacia España va en aumento» y alertaban del «riesgo significativo de la evolución al alza del fenómeno de nadadores que tratan de acceder a Ceuta desbordando el espigón como consecuencia de la interpretación sesgada» de la sentencia del Tribunal Supremo (TS), que vetaba las ‘devoluciones en caliente’ para las entradas a nado. Unos avisos que fueron a más tras conocerse los grupos de redes sociales que animaban a la entrada masiva el 30 de julio, coincidiendo con la Fiesta del Trono, y que sumaban más de 180.000 seguidores.
El propio CNI defiende que mantiene «un flujo de intercambio informativo frecuente con los Servicios de Inteligencia de Marruecos» y que, en lo referente a la avalancha de julio, confirman la remisión de una nota a la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), sus servicios de inteligencia exterior, y a la Dirección General de Seguridad Nacional marroquí (DGST) el 29 de julio «advirtiendo de la convocatoria de una entrada en Ceuta» a partir de la información obtenida del análisis de dichos grupos.
De hecho, se pone de relieve que el entonces jefe de gabinete del Delegado del Gobierno en la ciudad trasladó al CNI el 28 julio que el Ministerio del Interior español «había dado instrucciones para contactar con el Ministerio de Exteriores marroquí y con la Dirección General de Seguridad Nacional marroquí (DGST) para que Marruecos aceptase a sus nacionales, previa resolución ágil de expedientes de devolución, aunque fuese de forma excepcional durante un periodo». Todo, para lanzar el «mensaje» a «los candidatos a migrar» de que «no se quedarían en España».
«CON DETALLE»
«Previamente a la entrada masiva en Ceuta, se puede establecer de manera objetiva que las autoridades marroquíes conocían con detalle la existencia de convocatorias», señala el CNI, incidiendo en que «eran plenamente conscientes de que se iba a producir ese flujo». Y siendo más específico, apunta que, «en los días previos», los «servicios de Inteligencia y fuerzas policiales y de seguridad marroquíes eran absolutamente conocedoras de que se estaba generando una situación anómala en términos de posibles intentos de entradas irregulares, y un relevante aumento en la afluencia de migrantes».
De hecho, reitera esta afirmación de nuevo, subrayando que «se puede afirmar que las autoridades marroquíes tienen conocimiento de un incremento real y tangible en la afluencia de migrantes hacia la zona colindante con Ceuta en los días previos a la entrada forzada». De hecho, apunta que el día 29 interceptaron a numerosas personas que trataban de llegar a la ciudad española.
«RESULTARON INSUFICIENTES»
Asimismo, señala que la Gendarmería Real de Marruecos estableció controles el día 30 por la mañana que «resultaron insuficientes para contener la llegada masiva» y que ,»a nivel operativo, no se observó una reacción proactiva por parte de las autoridades marroquíes ante la pérdida de control de la situación», lo que provocó «la entrada masiva a Ceuta alrededor de las 11.00».
Desde ese momento y hasta las 13.30, la Inteligencia española afea que los agentes del país vecino «mostraron una implicación muy irregular en la prevención y control de la crisis». En este punto, remarca que cuando comenzó a aumentar de forma muy relevante el número de personas que intentaban entrar, «se observó un insuficiente despliegue de las fuerzas de seguridad combinado con una actitud de pasividad, que llevó al desbordamiento de su dispositivo». Un punto que enmarcan a las 12.00, «tras la ventana temporal de máxima afluencia», en el que las autoridades marroquíes «son conscientes de que aún no cuentan con el refuerzo necesario» de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) y las Fuerzas Auxiliares (FAUX) «y optan por una actuación pasiva evitando el uso de la fuerza».
Eso sí, reconoce el CNI que a partir de ese momento su actitud cambió y comenzaron a retener a más grupos que intentaban acceder a Ceuta.
