Berlín, 1 sep (dpa) – El lujoso Hotel Adlon, situado en la Pariser Platz de Berlín, frente a la Puerta de Brandeburgo, no puede venderse por el momento debido a falta de acuerdo entre el accionariado del fondo propietario, informó hoy la inmobiliaria Jagdfeld.

No se alcanzó la mayoría necesaria entre los accionistas para la venta del inmueble, ya que, si bien el 86 % de los accionistas del fondo votaron a favor de la venta, solo poseen el 71,04 % de las acciones. Se requería una mayoría de capital del 75 %.
El hotel de lujo forma parte del fondo Fundus-Fonds 31, gestionado por Jagdfeld. Según la empresa, el fondo —y, por lo tanto, el Hotel Adlon— pertenece a aproximadamente 4.000 inversores, principalmente privados. Dado que ahora se encuentran en una edad en la que desean desprenderse de sus participaciones, Jagdfeld anunció hace varias semanas su intención de vender el inmueble.
La inmobiliaria quiere seguir adelante con la venta
No obstante, la inmobiliaria describió el resultado de la votación como un «mandato abrumador para retomar la venta».
«Ahora es el momento oportuno para que la empresa venda. Solo así podrán los pequeños inversores, muchos de ellos octogenarios, que invirtieron desde el principio y que se encuentran indefensos ante la falta de alternativas, obtener lo que les corresponde», reza el comunicado de la inmobiliaria.
Críticas de los grandes accionistas
Los grandes accionistas, en particular, se manifestaron con anterioridad en contra de la venta, al criticar en especial el sistema de reparto de beneficios escalonado de Jagdfeld.
Según diversas fuentes, la empresa recibirá, entre otras cosas, el 20 % de los ingresos adicionales si el precio de compra supera los 310 millones de euros (360 millones de dólares). Jagdfeld fijó un precio mínimo de venta de 280 millones de euros. Aún no está claro cómo se desarrollará ni cuándo se espera que se complete la venta.
El magnífico hotel situado en el antiguo sector oriental de Berlín fue fundado hace casi 120 años por Lorenz Adlon, se incendió en 1945, a excepción de un ala, y fue completamente demolido en 1984 por las autoridades de Alemania Oriental.
En la década de 1990, tras la reunificación alemana, el hotel fue reconstruido según los planos originales y reabrió sus puertas el 23 de agosto de 1997.
Actualmente, el establecimiento es gestionado por el grupo hotelero de lujo Kempinski, que tiene un contrato de arrendamiento hasta finales de 2032, el cual no se verá afectado por la venta. No obstante, el futuro más allá de esa fecha es incierto.
