Las aguas de Europa se han calentado durante lo que llevamos de año 2026, así lo afirma un estudio de la red científica World Weather Attribution (WWA) que informa que las temperaturas récord de la superficie del mar en las aguas europeas durante este verano se deben principalmente al cambio climático, que ha añadido dos grados más a las aguas del Mediterráneo.

Este verano se han registrado olas de calor marinas desde Irlanda hasta el Mediterráneo, con algunas regiones que han experimentado temperaturas de la superficie del mar superiores a seis grados por encima de lo normal.
Existen indicios de graves impactos ecológicos. Por ejemplo, pescadores del Reino Unido informan de un aumento considerable de las poblaciones de pulpos, mientras que la distribución de otras especies también se está desplazando hacia el norte, a aguas más frías, lo que altera las cadenas alimentarias, la pesca costera y la acuicultura.
Los impactos también pueden extenderse a tierra firme, ya que las temperaturas más altas de la superficie del mar aumentan la humedad en las zonas costeras, incrementando el riesgo de calor extremo.
Científicos de Suiza, Suecia, Estados Unidos, Irlanda y Reino Unido colaboraron para evaluar si el cambio climático estaba influyendo en las temperaturas de la superficie del mar superiores a lo normal.
CUATRO REGIONES
Analizaron cuatro regiones costeras distintas, desde las regiones celtas hasta el Mediterráneo, y encontraron tendencias al alza en todas ellas, superiores a la tasa media de calentamiento global. En el caso del Mediterráneo, esta tasa es el doble de la global.
Al combinar estas observaciones con simulaciones de modelos climáticos, pudieron atribuir la mayor parte de esta tendencia al calentamiento al cambio climático, causado principalmente por la quema de combustibles fósiles.
En la mayoría de las regiones estudiadas, los datos basados en observaciones muestran un calentamiento que supera la media global de 1,4 grados. Las estimaciones del aumento de las temperaturas máximas de la superficie del mar oscilan entre 1,2 grados en el norte y 3 grados en el Mediterráneo.
Al combinar la tendencia de las observaciones con los modelos climáticos, los científicos descubrieron que el cambio climático ha causado directamente un calentamiento de 2 °C en el Mediterráneo, 1,4 °C en la región del Golfo de Vizcaya y la Península Ibérica, y 1,3 °C en la región celta.
En 2026, el 90% de la región del Golfo de Vizcaya y la costa ibérica y el 80% del Mediterráneo occidental experimentaron olas de calor marinas. En un clima sin el actual calentamiento de 1,4 °C causado por el ser humano, se esperaría alrededor de un 40%. En el Mediterráneo oriental, el 70% actual se reduciría a un 9%. En la región celta, bajaría del 80% a un 30% sin el cambio climático.
El calor extremo del océano puede provocar la muerte masiva de especies formadoras de hábitat, como corales, esponjas y macroalgas, con impactos que se propagan por todo el ecosistema.
OLAS DE CALOR MARINAS
Las olas de calor marinas también pueden alterar el suministro de alimento de los depredadores superiores, como aves y mamíferos marinos, lo que conlleva drásticas disminuciones de población, según el estudio.
El calentamiento proyectado para el futuro superará los límites de adaptación de muchas especies marinas. El calentamiento rápido puede provocar el colapso de importantes pesquerías, como las de bacalao, la caballa, la vieira y la langosta.
Además, Las olas de calor marinas exacerban directamente el estrés térmico en tierra al aumentar las temperaturas nocturnas y la humedad atmosférica en las ciudades costeras, mientras que el agua caliente alimenta la humedad atmosférica extrema que puede desencadenar tormentas destructivas más adelante en la temporada.
“Este verano ha sido excepcionalmente caluroso en toda Europa, pero los impactos en nuestras aguas costeras no se han documentado con la misma profundidad. Nuestro análisis de atribución muestra que el cambio climático antropogénico ha añadido directamente unos 2 °C de temperatura al Mediterráneo hasta la fecha y entre 1,3 y 1,4 °C a los mares de Europa occidental”, según Claire Bergin, investigadora del Centro de Investigación Climática Icarus de la Universidad de Maynooth (Irlanda).
Bergin añade: “Si bien las aguas más cálidas para nadar pueden resultar atractivas para los bañistas de países más fríos como el mío, los impactos en la vida marina bajo la superficie son más graves. Esto tiene el potencial de transformar por completo los ecosistemas de los que dependen las comunidades costeras para su alimentación e ingresos, y de provocar fenómenos meteorológicos extremos perjudiciales en tierra”.
“INEVITABLE TRANSICIÓN”
Thomas Frölicher, catedrático de Física Climática y Ambiental de la Universidad de Berna (Suiza), subraya que, “desde las aguas del Atlántico frente a Irlanda hasta el Mediterráneo, los mares de Europa están experimentando un alarmante aumento de las temperaturas”.
“Nuestra investigación demuestra claramente que esto se debe al cambio climático, en particular a la continua quema de combustibles fósiles. Cada tonelada adicional de carbono que emitimos empuja las temperaturas y los ecosistemas costeros de Europa hacia territorios desconocidos”, recalca.
John Bruno, ecólogo marino de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (Estados Unidos), indica que “la vida marina en aguas europeas está en peligro” y que “el calor extremo del océano provoca eventos de mortalidad masiva de especies formadoras de hábitat como corales, esponjas y macroalgas, causando impactos en cascada en ecosistemas marinos enteros”.
“Mientras que la distribución de algunas especies se desplaza hacia el norte, otras simplemente no pueden escapar. A medida que las temperaturas oceánicas siguen aumentando, nos acercamos rápidamente a los límites biológicos absolutos de adaptación para muchas especies, lo que amenaza la biodiversidad, la pesca y los sistemas alimentarios costeros”, explica.
Friederike Otto, catedrática de Ciencias Climáticas del Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres (Reino Unido), apunta: “Nuestros mares se están calentando a un ritmo que supera el promedio del calentamiento global, con consecuencias directas para la vida tanto en la tierra como en el mar. Al retrasar la inevitable transición hacia fuentes de energía alternativas, estamos empujando a muchos ecosistemas oceánicos más cerca de la extinción”.
“No podemos simplemente adaptarnos para salir de esta situación. Los ecosistemas son importantes por sí mismos, pero muchas personas e industrias también dependen de que el mar no se caliente tan rápido. En nuestros océanos y mares existen límites muy estrictos para la adaptación. Cuanto más tardemos en abandonar los combustibles fósiles, mayor será el precio. Un precio que no pagan los ricos”, concluye Otto.
