Garching (Alemania), 2 ago (dpa) – La crisis que desde hace años afecta a gran parte de la industria alemana y sus consecuencias están provocando estrés físico o psicológico a muchos trabajadores, según una encuesta de Yougov.

En el sondeo, realizado a 1.153 trabajadores del 11 al 29 de junio, el 44 % afirmó haber experimentado un aumento del estrés físico o psicológico en el trabajo, mientras que otro 29 % señaló haberlo sentido en algunos momentos.
Hay dos causas principales: casi la mitad de los encuestados mencionó, en ambos casos, los recortes y los programas de eficiencia (49 %), así como la reducción de plantilla o la no cobertura de los puestos que han quedado vacantes (48 %).
En la encuesta se podían seleccionar varias respuestas. Los responsables del relevamiento fueron la entidad suiza de servicios financieros Swiss Life y el sindicato industrial de Minería, Química y Energía (IG BCE).
«La economía y la política deberían interpretar esto como una llamada de atención procedente del corazón de la realidad industrial», dijo el presidente de IG BCE, Michael Vassiliadis.
La encuesta puso de manifiesto una gran diferencia entre los trabajadores de producción y los de administración y otras funciones de oficina: estos últimos, al parecer, sienten la presión de forma menos acusada, ya que solo el 37 % respondió afirmativamente a la pregunta sobre la carga adicional. En producción, en cambio, el porcentaje ascendió al 59 %.
La presión va en aumento
Según los datos, más de la mitad no cree que se haya llegado ya al límite: más de uno de cada dos (54 %) espera que aumenten las exigencias en cuanto a flexibilidad personal y capacidad de resistencia, mientras que otro tercio (33 %) prevé un aumento parcial de dichas exigencias.
Los participantes en la encuesta trabajan en los sectores industriales representados por el sindicato IG BCE, entre los que se incluyen el químico, energético, la industria farmacéutica y la minería.
La gran mayoría se prepara para tiempos aún más difíciles, comentó Dirk von der Crone, director general de Swiss Life en Alemania.
Los más jóvenes, que aún tienen por delante una larga vida laboral, son los que perciben la presión con mayor intensidad: según la encuesta, el 37 % de los menores de 30 años teme que la inteligencia artificial pueda hacer que sus puestos de trabajo sean innecesarios en el futuro. En cambio, entre los nacidos entre 1965 y 1980, este porcentaje se situaba en solo el 17 %.
