París, 8 jun (dpa) – Incluso antes de la gran fiesta por el título en la noche parisina, Alexander Zverev ya estaba de celebración en el lugar de su emotivo triunfo en el Abierto de Francia. «Para ser sincero, estoy un poco ebrio, así que me repito un poco más de lo normal», dijo en la rueda de prensa con una sonrisa en el rostro.

La mirada feliz del alemán se desviaba una y otra vez, mientras respondía, hacia la Copa de los Mosqueteros, sobre la mesa a su lado. Cuando tuvo que entregar el trofeo de plata poco antes de medianoche, le dio un beso cariñoso y dijo: «Adiós, nos vemos enseguida».
«La sensación de que puedo volver a conseguirlo»
Zverev ha experimentado una «satisfacción», como él mismo lo expresó, al ganar en Roland Garros, un título que tanto ansiaba. Y quizá también haya «vencido a sus propios demonios», como describió el diario británico «The Guardian». En cualquier caso, ahora que se ha liberado de la enorme presión por el título, se siente mejor preparado para nuevas hazañas en torneos de Grand Slam.
«Ahora que he ganado, tengo la sensación de que puedo volver a conseguirlo», afirmó el campeón olímpico de 2021. La dramática victoria en la final por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7 (5-7) y 6-1 contra el italiano Flavio Cobolli, de 24 años, le quitó un gran peso de encima. «Espero que también haya hecho clic a nivel mental», dijo. «Por supuesto, quiero ganar algunos más», añadió.
Becker: Zverev descubre «una nueva faceta en su carrera»
La próxima oportunidad para ello llegará en el torneo sobre hierba de Wimbledon, que comienza dentro de tres semanas. Sin embargo, la hierba no es su superficie preferida, y el italiano Jannik Sinner, número uno del mundo, intentará con todas sus fuerzas resarcirse de su temprana eliminación en París tras sufrir un bajón físico.
También el español Carlos Alcaraz, lesionado, trabaja con ahínco en su regreso y es probable que compita en septiembre en el US Open.
Boris Becker está convencido de que Zverev se enfrentará ahora a estos dos jugadores excepcionales con una confianza renovada. Debido a sus tres derrotas anteriores en finales de torneos de Grand Slam, Zverev «se sentía como un perdedor», declaró el tres veces ganador de Wimbledon en Eurosport.
«Ahora ha encontrado una nueva faceta en su carrera», agregó. Como campeón de Grand Slam, Zverev «ahora pertenece a un club muy especial, y eso se siente de maravilla».
Felicitaciones de dentro y fuera del tenis
El hecho de que, en su camino hacia el título, no tuviera que enfrentarse a ningún jugador del top ten, que Alcaraz se perdiera el torneo por lesión y que Sinner cayera eliminado en las primeras rondas, no resta valor alguno al triunfo de Zverev.
«Si me califican como el peor jugador que jamás haya ganado un torneo de Grand Slam, en este momento me da completamente igual», dijo de buen humor a un periodista.
Recibió felicitaciones a través de las redes sociales de numerosas estrellas del deporte, como Thomas Müller, Rafael Nadal y Angelique Kerber. Incluso el canciller germano, Friedrich Merz, se pronunció en la plataforma X: «Esta gran actuación entusiasma a todo un país».
Zverev: la victoria debe animar a las personas con diabetes
Es poco probable que Zverev provoque un boom del tenis como el que causó Becker en su día. Pero, como modelo a seguir para muchas personas con diabetes, ha logrado algo diferente. También es importante que padres e hijos vean «que con esta enfermedad se puede lograr mucho, se puede lograr todo, se pueden cumplir los sueños», afirmó. Zverev padece diabetes tipo 1 desde la infancia, por lo que tuvo que inyectarse insulina incluso en la final.
Su familia siempre lo ha apoyado en todos los problemas. En su discurso de victoria, Zverev utilizó deliberadamente la palabra «nosotros». Por eso, su padre, su hermano, su madre y su abuela también pudieron sostener el trofeo.
Incluso Mishka, el perro salchicha por cuya salud Zverev temió tanto hace unas semanas tras un accidente con un carrito de golf, pudo aparecer en la foto de los ganadores. Su novia, la presentadora Sophia Thomalla, se reunió con él antes de la celebración nocturna, junto con su nuevo perrito, Buba, un regalo de la propia Thomalla con el que Zverev se entretuvo «hora y media».
La «burbuja de confort» le ayudó a aislarse
A pesar de todas las críticas, Zverev ha optado deliberadamente en los últimos años por construirse una «burbuja de confort» con su padre como entrenador, y su hermano Mischa como representante, y eso le ha beneficiado en París, donde pudo aislarse perfectamente de la enorme presión por ganar el título.
Solo en la final se puso nervioso; los calambres a partir del cuarto set tuvieron motivos «más bien mentales», reveló. Y hasta le ayudaron: «Después de eso, simplemente me relajé».
Cuando Zverev, en su recorrido por las instalaciones con la copa en brazos, vio su nombre grabado en el cuadro de honor de los ganadores, dijo en voz alta «por fin» y lo acarició una vez. «Siempre estaban las preguntas: ¿Ocurrirá alguna vez? ¿Cuándo ocurrirá? Me alegro de que ahora tengamos las respuestas», dijo.
En 2022 en silla de ruedas, en 2026 con el trofeo
Tras ganar el partido, Zverev se dejó caer sobre la tierra batida de la pista Philippe Chatrier y rompió a llorar. En ese mismo lugar ya lo había hecho cuatro años antes, aunque por un motivo totalmente diferente: entonces se torció gravemente el tobillo en la semifinal contra Nadal y sufrió una rotura múltiple de ligamentos en el pie.
Las dudas de Zverev sobre si volvería a jugar al más alto nivel y si algún día podría ganar un título de Grand Slam han desaparecido. «Ya nadie me puede quitar esto», expresó.
Por Jörg Soldwisch (dpa)
