Los loros salvajes identifican nuevos alimentos seguros observando a otros miembros de su grupo, una conducta que acelera la difusión del conocimiento sobre la dieta.

Los loros salvajes aprenden si los nuevos tipos de alimentos son seguros para el consumo observando a otros miembros de su grupo social, lo que permite que el conocimiento sobre la dieta se difunda rápidamente por la comunidad.
Esa es la conclusión de un estudio liderado por Julia Penndorf, de la Universidad Nacional Australiana, y publicado este jueves en la revista ‘PLOS Biology’.
Cuando un animal encuentra un alimento nuevo, se enfrenta a un dilema: ¿comerlo y arriesgarse a envenenarse o dejarlo y perderse un recurso útil? Una solución es observar e imitar el comportamiento de otros individuos del grupo, lo que se conoce como aprendizaje social.
El aprendizaje social sobre alimentos nuevos se ha documentado en estudios de laboratorio, pero se sabe poco sobre si este fenómeno ocurre en animales salvajes y cómo sucede.
Para investigarlo, un equipo de investigadores estudió el comportamiento de más de 700 cacatúas de cresta amarilla (‘Cacatua galerita’) en el centro de Sídney (Australia).
Primero, entrenaron a cuatro de las aves para que comieran almendras sin cáscara pintadas de azul o rojo, un alimento que probablemente no habían encontrado antes.
Luego, colocaron comederos cerca de cinco lugares de descanso y registraron qué aves comían las almendras pintadas.
Las aves no entrenadas inicialmente las evitaban, pero en los lugares donde había un ave entrenada, las demás aprendieron rápidamente que las almendras pintadas eran seguras.
DIEZ DÍAS DESPUÉS
Después de 10 días, 349 aves habían aprendido a comer el alimento nuevo. El análisis estadístico confirmó que este nuevo conocimiento sobre la alimentación se difundió en la comunidad casi exclusivamente a través del aprendizaje social.
Sin embargo, se observaron diferencias en el aprendizaje social entre los distintos grupos de edad y sexos. Por ejemplo, los machos se veían más influenciados por el comportamiento de otros machos y los adultos tenían mayor probabilidad de aprender de sus compañeros de dormidero, en comparación con los juveniles.
Los juveniles también eran más conformistas, prefiriendo el color de almendra más popular. Las aves adoptaron diversas estrategias para pelar las almendras y los investigadores descubrieron que los individuos más cercanos tendían a usar el mismo método.
El estudio aporta la primera evidencia experimental de que los loros silvestres aprenden sobre nuevos alimentos de su grupo social. El aprendizaje social permitió que este conocimiento se propagara rápidamente por la comunidad.
“Nuestro estudio demuestra cómo el aprendizaje social permite a las cacatúas urbanas adoptar rápidamente nuevas fuentes de alimento, lo que podría ser parte del secreto de su exitosa supervivencia en las zonas urbanas”, apuntan los autores, quienes añaden: “Los jóvenes eran más conservadores en sus elecciones alimentarias que los adultos, prefiriendo imitar a la mayoría. Esto coincide con los hallazgos en humanos, donde los niños pequeños tienden a ser más conservadores”.
