El coordinador de Izquierda Unida, Antonio Maíllo , aseguró este sábado, durante el acto del 40 aniversario de la formación, que la organización es «imprescindible» para «parar al fascismo» y llamó a sus militantes a cultivar los valores de «solidaridad y fraternidad».

En un discurso con motivo del 40 aniversario de la fundación de Izquierda Unida, Maíllo reflexionó sobre las tres características que han definido a la organización. La primera, según explicó, es «el principio de anticipación». «Si Izquierda Unida ha aportado algo al debate político, ha sido el debate de anticiparnos a los grandes, las grandes cuestiones de nuestro tiempo», afirmó, citando la apertura de debates sobre el ecologismo, el feminismo, la memoria histórica o los derechos LGTBI «cuando nadie abordaba y eran absolutamente minoritarios».
En segundo lugar, Maíllo destacó la «perseverancia, la gota que horada la piedra», como un valor fundamental de la organización. Puso como ejemplo la exigencia del reconocimiento del Estado Palestino y se comprometió a lograr también el de la República Árabe Saharaui Democrática. «Las batallas son largas y la paciencia también es una virtud», aseveró, contraponiéndolo a los «tiempos rápidos, ágiles y del estímulo inmediato» actuales.
Como tercer pilar, el coordinador de IU señaló la «innovación», que se remonta a la «audacia de Gerardo Iglesias» de crear un movimiento que trascendiera a las organizaciones para incorporar a movimientos sociales y activistas.
De cara al futuro, Maíllo instó a seguir innovando y a acometer una «revolución feminista» y una «revolución juvenil» en la organización. «Que tomen los cargos de responsabilidad, que se equivoquen, que tienen derecho a equivocarse como nos hemos equivocado nosotros y nosotras, pero que tomen el relevo», proclamó.
Asimismo, Maíllo subrayó el carácter «imprescindible» de Izquierda Unida para la creación de un «frente amplio» que pueda «parar al fascismo». «Sabemos que si el fascismo llega, no llega para la alternancia. Llega para destruir las bases civilizatorias y de valores que nos han conformado en nuestra vida», advirtió. Frente a ello, defendió la necesidad de ser un «instrumento que obedece el mandato popular, que obedece el mandato de la clase trabajadora» y de profundizar en la democracia como «la clave para combatir el fascismo».
