Los adolescentes con un mayor consumo de ultraprocesados tienen más del doble de probabilidades de sufrir sobrepeso u obesidad que quienes los consumen con menor frecuencia.

Esa es la conclusión de una revisión sistemática y un metaanálisis liderado por Mekuriaw Nibret Aweke, de la Universidad de Gondar (Etiopía), y publicado en la revista ‘PLOS One’. El sobrepeso y la obesidad durante la adolescencia aumentan la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2, colesterol alto, hipertensión y síndrome metabólico.
El creciente consumo de alimentos ultraprocesados, definidos como productos industriales elaborados principalmente con ingredientes extraídos, modificados o sintéticos y que suelen contener altos niveles de azúcares añadidos, sal, grasas poco saludables y aditivos químicos, representa uno de los patrones de alimentación poco saludables de más rápido crecimiento entre los jóvenes de todo el mundo.
Para el nuevo estudio, los investigadores realizaron una búsqueda sistemática en múltiples bases de datos de estudios observacionales que informaran sobre el consumo de comida ultraprocesada y los resultados de peso en adolescentes de entre 10 y 19 años. Identificaron 23 estudios elegibles que involucraron a un total de 155.000 adolescentes, realizados en 16 países entre 2008 y 2025.
TODAS LAS REGIONES
En un metaanálisis de los 23 estudios, los investigadores hallaron que los adolescentes con mayor consumo de alimentos ultraprocesados tenían un 63% más de probabilidades de tener sobrepeso u obesidad en comparación con los que comían menos comida de ese tipo.
Esta asociación positiva se mantuvo constante en todas las regiones geográficas estudiadas, incluyendo África, Asia, Europa, América del Norte y América del Sur.
El análisis de subgrupos por año de publicación mostró que los estudios más recientes, publicados en 2024 y 2025, reportaron la razón de probabilidades más alta, lo que sugiere que la asociación podría estar fortaleciéndose a medida que aumenta el consumo de comida ultraprocesada en el planeta.
Los autores concluyen que las estrategias de salud pública deberían priorizar la reducción del consumo de alimentos ultraprocesados entre los adolescentes mediante la educación, las intervenciones políticas y la promoción de alimentos mínimamente procesados y ricos en nutrientes.
“Un mayor consumo de alimentos ultraprocesados está relacionado con un riesgo sustancialmente mayor de sobrepeso y obesidad entre los adolescentes, lo que subraya la necesidad de intervenciones dietéticas tempranas”, apuntan.
En este sentido, concluyen: “Mejorar la nutrición de los adolescentes hoy en día es fundamental para proteger la salud de la población a largo plazo y reducir los costes sanitarios asociados a las enfermedades relacionadas con la obesidad”.
