La exhumación de la fosa de la Lloba, en Castrillón, ha permitido localizar restos de otras nueve personas en un segundo tramo de la trinchera. El proceso impulsado por la Dirección General de Memoria Democrática eleva a 16 el número total de víctimas recuperadas.

La exhumación de la fosa de la Lloba, en Castrillón, ha permitido localizar restos de otras nueve personas en un segundo tramo de la trinchera, lo que eleva a 16 el número total de víctimas recuperadas en este proceso impulsado por la Dirección General de Memoria Democrática, dependiente de la Consejería de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos. Los trabajos que realiza el Grupo Arqueos de la Universidad de Oviedo siguen aportando evidencias de la brutalidad con la que fueron asesinadas y ocultadas las víctimas republicanas durante la Guerra Civil.
La viceconsejera de Derechos Ciudadanos del Principado, Beatriz González Prieto, que ha visitado los trabajos junto con la directora general de Memoria Democrática, Begoña Collado, ha destacado la labor técnica desarrollada en la fosa y su impacto en las familias: “Creemos que el enorme trabajo que está realizando el equipo Arqueos, al frente del cual está Avelino Gutiérrez, es muy gratificante para las familias que llevan años esperando por esta exhumación”.
Prieto ha explicado que los hallazgos confirman el carácter extremadamente violento de los hechos: “Lo que se está encontrando es la violencia y la falta de humanidad con la que se trató a todos estos hombres y mujeres, que fueron lanzados aquí como si no fueran humanos”.
La viceconsejera ha señalado que ya son 24 las familias que han formalizado su solicitud en el Instituto Asturiano de Memoria para la identificación genética y ha reiterado la necesidad de ampliar este número, por lo que las ha invitado a participar en las pruebas de ADN. “Las familias tienen que hacer la solicitud formal para el análisis de ADN al instituto a través del registro. Cuantas más familias haya, más posibilidades tenemos de que los resultados de las pruebas de ADN sean positivos y podamos devolver a esas familias los restos de sus familiares”, ha destacado.
Evidencias de la violencia en la fosa
El equipo arqueológico ha documentado impactos de bala, aplastamientos y graves dificultades de conservación, que responden tanto a la violencia extrema de los enterramientos como a la acidez del terreno. Los trabajos están sacando a la luz pruebas claras de la crueldad y falta de humanidad ejercida sobre las víctimas. La mayoría presenta impactos de bala en la cabeza, así como signos de aplastamiento por grandes piedras colocadas sobre los cuerpos.
También se han hallado evidencias de que algunas víctimas fueron maniatadas, con presencia de alambres en el cuello, junto con casquillos de bala -principalmente de pistolas- y objetos personales como botones, broches y restos de prendas de abrigo, coherentes con los hechos ocurridos en noviembre de 1937.
Dificultades por el estado de conservación
El catedrático y director del Grupo Arqueos de la Universidad de Oviedo, Avelino Gutiérrez, ha explicado las dificultades derivadas del estado de conservación: “La preservación de los huesos aquí es muy mala, primero por el destrozo que ocasionó el crimen, casi todos se presentan impactos de proyectiles en el cráneo, pero además fueron aplastados por unas piedras enormes que les echaron encima del cráneo, el pecho y cadera, fundamentalmente, y encima otra tanda, hay dos tandas”.
Según ha explicado, estos hechos ya generan unas graves fracturas de los huesos, a las que se suma también el tiempo transcurrido. “El terreno es muy ácido, es una arcilla con un PH muy alto, que produce una disolución de los huesos progresiva, sobre todo con la humedad tan alta de este terreno, y todo eso hace que la preservación de los huesos sea muy mala”, ha añadido.
Actualmente se está llevando a cabo el análisis antropológico de los restos, aunque todavía no es posible determinar con precisión el sexo o la edad debido a su deterioro. El equipo prevé finalizar esta fase a finales de este mes y continuar en mayo con la siguiente.
