Berlín, 6 abr (dpa) – ¿Cuándo fue la última vez que escuchó un álbum de principio a fin, sin distracciones? Para muchos, se trata de una experiencia que se ha convertido en la excepción, y por eso varios bares y clubes en Alemania buscan recuperarla en las llamadas «Listening Sessions».

La española Rosalía está causando furor en su gira mundial y a finales de abril llegará a Alemania. Para presentar por primera vez al público internacional su último álbum, «Lux», la artista de 33 años eligió precisamente este formato.
«Listening» significa «escuchar» en español. En las sesiones o fiestas de escucha, músicos y fans se reúnen en un círculo íntimo para escuchar juntos música que, en la mayoría de los casos, se reproduce desde un soporte físico, como un disco de vinilo.
En el caso de Rosalía, la sesión tuvo lugar en el Palau de la Música de Barcelona en noviembre de 2025. Los invitados escucharon las 18 canciones del nuevo álbum en presencia de la cantante, que asistió sin cantar ni decir palabra. Rosalía es una maestra a la hora de apropiarse de la cultura pop contemporánea, por lo que no es de extrañar que para el estreno eligiera una forma que goza de una popularidad creciente en los círculos musicales.
¿Cómo funciona?
En septiembre pasado abrió en la ciudad alemana de Hamburgo el Listening-Café Trader Hifi y, en noviembre, en Múnich, el Bar Spin. También en Berlín ya hay varios bares que ofrecen un espacio para escuchar música en compañía.
Uno de ellos es el bar Unkompress, en el barrio de Kreuzberg. «Los listening bars tienen tanta demanda precisamente porque responden a un cambio en la vida nocturna», explica a la agencia dpa el gerente Kevin Rodríguez. La cultura clásica de las discotecas lo tiene cada vez más difícil. «Y mucha gente busca alternativas: algo intencionado, íntimo, algo concentrado y enfocado».
Lo que hace especiales a los «listening bars» es su sello personal, dice Rodríguez. Desde el sistema de sonido hasta la selección de discos, pasando por la experiencia en su conjunto, cada local refleja la personalidad de sus propietarios.
«Algunos se centran más en la comida, otros en la cultura o en las bebidas, pero todos tienen en común un ambiente cuidado y la escucha atenta», añade.
En el caso Unkompress, Rodríguez subraya que él selecciona la música, con la ayuda de los DJ que pinchan habitualmente. Se puede escuchar jazz, funk, música electrónica de los 80, pero también música actual. Los domingos tiene lugar la sesión de escucha de álbumes: «Un álbum, sin móviles, sin conversaciones: una escucha conjunta y concentrada».
No se baila, ya que el local es pequeño, con unas veinte plazas, y los clientes acuden expresamente a escuchar y a disfrutar del espacio y de las bebidas.
Las sesiones tienen muy buena acogida. Dado que no hay separación física entre el DJ y los invitados, se crea un ambiente de comunidad. «A menudo los invitados preguntan por los discos que se están poniendo, lo que da lugar a conversaciones de forma muy natural», cuenta Rodríguez, que descubrió la cultura del «listening» en Japón y la interpretó a su manera.
Fiestas de escucha también con Billie Eilish y Frank Ocean
Escuchar música juntos es un fenómeno que está conquistando el mundo. En un reciente artículo de la revista británica «Dazed», además de a Rosalía se mencionan las fiestas de escucha de la estrella del pop estadounidense Billie Eilish y del rapero Frank Ocean, y se habla del bar de escucha londinense Shai Space.
En la revista, la productora londinense HAAi indica que las giras se han vuelto extremadamente caras, por lo que «las fiestas de escucha llenan un vacío. Permiten presentar la música de forma adecuada sin la enorme presión financiera».
Así lo hizo en Berlín en Unkompress el músico Isaac de Martin, conocido como Ike. Primero, los asistentes escucharon el álbum juntos y, a continuación, pudieron hacer preguntas. Después, interpretó las canciones en directo.
«La intimidad de este tipo de conciertos crea un vínculo más estrecho con el público, y la música sale ganando. El público está menos distraído», relata Ike a dpa. También opina que las sesiones de escucha no sustituirán a los conciertos, que siguen siendo esenciales para las bandas: «Pero los listening bars están cobrando cada vez más importancia para la industria musical gracias a su atmósfera íntima».
Por Lukas Dubro (dpa)
