Lobos, leopardos y leopardos de las nieves coexisten en el Himalaya sin competir entre sí gracias a una estrategia de selección de presas diferente para cada especie.

Así se explica en un estudio realizado por 10 investigadores de instituciones de China, Estados Unidos, Hong Kong y Nepal, y publicado este miércoles en la revista ‘PLOS One’.
Los grandes carnívoros coexisten cada vez más en paisajes montañosos modificados por el ser humano. Sin embargo, la evidencia empírica sobre cómo los múltiples superdepredadores se reparten el espacio, el tiempo y los recursos para reducir la competencia sigue siendo limitada, especialmente en el Himalaya central.
Comprender estos mecanismos es fundamental para predecir las interacciones interespecíficas y orientar las prácticas de conservación en ecosistemas alpinos con recursos limitados.
El nuevo estudio exploró las interacciones ecológicas, la dinámica competitiva y las estrategias de coexistencia de leopardos de las nieves (‘Panthera uncia’), leopardos (‘Panthera pardus’) y lobos del Himalaya (‘Canis lupus chanco’) en el valle de Lapchi, ubicados en Nepal (Himalaya central).
Los autores examinaron la distribución espacial, los patrones de actividad temporal y la superposición dietética entre estos superdepredadores mediante una combinación de fototrampeo, análisis de ADN de excrementos y evaluación microhistológica de la dieta.
SEGREGACIÓN TRÓFICA
Los resultados mostraron una superposición espacial completa (100%) entre las áreas de distribución de los leopardos de las nieves y los lobos. Los tres depredadores mostraron una actividad predominantemente nocturna con una fuerte superposición temporal.
Los análisis dietéticos mostraron una clara segregación trófica: los leopardos de las nieves se alimentaban principalmente de ungulados silvestres, los leopardos consumían presas sinantrópicas, mientras que los lobos tenían una dieta mixta que combinaba presas silvestres y domésticas.
La partición de nichos multidimensional parece reducir la competencia directa entre depredadores.
Según los autores, las estrategias de conservación deben priorizar el mantenimiento de las poblaciones de presas silvestres, la mitigación de la depredación del ganado y la gestión de los cambios de hábitat provocados por el clima, que pueden intensificar la competencia interespecífica.
