El Real Oviedo está en Primera y hay que buscar la manera de intentar salvar el equipo, ganando partidos y saliendo a por los tres puntos en cada encuentro. En el fútbol, cuando lloras porque no tienes equipo, no tienes por qué hacerlo, pues siempre puede haber soluciones y hay que buscarlas.

Claro que el entrenador es el responsable de la marcha de un equipo. El Real Madrid pierde con Osasuna cuando era líder y luego pierde con el Getafe en casa. Tiene una plaga de lesionados y se llora por ello. Sin embargo, sales a jugar contra el City de Guardiola, con un equipazo delante, y le ganas tres a cero. Pierdes cuando tienes que ganar y fallas estrepitosamente partidos y puntos que luego, al final, te hacen falta para cumplir los objetivos previstos.
Se lesiona Mbappé y sales a jugar con Arda Güler de falso delantero centro. Fichas a Mastantuono, que todavía no tiene confianza para rendir, y juegas con Brahim, un gran jugador con mentalidad ganadora, que fabrica un pase de oro: con el balón en el suelo, lo levanta por encima de tres jugadores y logra un gran pase de gol para que Valverde marque un gran tanto. Ahí se ve la psicología de Ancelotti, que hizo que Valverde marcara goles a través de una apuesta de que superaría los diez goles en una temporada.
No juega Camavinga y sacas a Thiago Pitarch, un chaval que, con 18 años, corrió y ayudó a Tchouaméni en el centro del campo a luchar contra un City que ofrecía mucho fútbol ofensivo. Y así, con once jugadores, asombras al mundo entero con cuatro armas: tablero táctico, confianza del jugador, pase y definición. Da igual que juegues sin Mbappé o que tengas jugadores a los que les pese la camiseta: hay que ganar.
En un equipo como el Real Oviedo, si no funciona el pase de gol, por mucho que corras no puedes ganar. Si yo juego con Cazorla, que tiene fútbol y es un jugadorazo, que hace jugar al equipo con pase y gol, tendría muchas más posibilidades de ganar. Ahora bien, si el Real Oviedo —o cualquier equipo en las mismas circunstancias— juega con once para correr y empatar, al final o empatas o acabas perdiendo; de ahí que se pierdan tantos puntos. Por esto es clave el entrenador en la marcha de un equipo. Hay que tener centrocampistas que cubran espacios, pero también jugadores que sepan dar el pase y jugadores con mentalidad de gol.
Hay que seguir en primera.
Helio del Busto – Entrenador Nacional
