Múnich, 12 mar (dpa) – El fabricante alemán de automóviles BMW sufrió en 2025 una caída de beneficios de alrededor de un 3 %, menor de lo esperado y por tanto menos grave que la de sus rivales nacionales, informó hoy la compañía.

El beneficio neto se situó justo por debajo de los 7.500 millones de euros (8.700 millones de dólares), según la empresa, superando las expectativas de los analistas, que lo situaban por debajo de los 7.000 millones de euros. Los ingresos disminuyeron un 6,3 %, hasta los 133.000 millones de euros.
Las perspectivas para 2026 son pese a todo negativas, de acuerdo con la compañía: a pesar de la estabilidad de las entregas, BMW prevé que su beneficio antes de impuestos disminuya moderadamente a causa de las presiones de los aranceles, las fluctuaciones monetarias y el aumento de los costes de las materias primas.
Hasta ahora, BMW ha capeado mejor que sus principales competidores alemanes la recesión generalizada de la industria automotriz germana. Aunque la empresa con sede en Múnich registró su tercera caída anual consecutiva de beneficios, sus rivales Mercedes-Benz y Volkswagen vieron cómo sus beneficios se reducían casi a la mitad el año pasado.
Estos resultados sitúan a BMW a la cabeza de la clasificación en cuanto a las ganancias entre los principales fabricantes de automóviles alemanes. Mercedes-Benz registró un beneficio neto de 5.300 millones de euros en 2025, mientras que el grupo Volkswagen, mucho más grande, obtuvo 6.900 millones de euros.
Sin recortes de empleo de momento
Mientras que otros fabricantes alemanes han anunciado recortes de empleo, BMW ha evitado hasta ahora despidos importantes.
Una ventaja para la empresa es su gran planta de fabricación en Estados Unidos, que la protege en parte de los aranceles impuestos por el Gobierno de Donald Trump. BMW produjo allí alrededor de 413.000 vehículos el año pasado, más de la mitad de los cuales se quedaron en el mercado estadounidense. La empresa tuvo que importar así menos de la mitad de los coches que vende en Estados Unidos.
BMW también se ha beneficiado de unas líneas de producción flexibles capaces de montar vehículos eléctricos, híbridos y de combustión en la misma línea, lo que le ha ayudado a gestionar la incertidumbre en torno al ritmo de la transición a la movilidad eléctrica.
El fin de la era Zipse
«En los últimos años nos hemos posicionado estratégicamente de forma acertada. Hoy nos beneficiamos de ello: no tenemos que cambiar de rumbo en un entorno difícil, sino que podemos mantener nuestro rumbo y seguir aplicando nuestra estrategia de forma coherente», declaró el CEO, Oliver Zipse.
Y agregó: «Hemos realizado importantes inversiones y hemos creado el marco operativo adecuado para seguir cosechando éxitos».
Los resultados anuales son los últimos supervisados por Zipse, que deja el cargo. Su sucesor designado, Milan Nedeljkovic, asumirá el puesto el 14 de mayo.
Nedeljkovic ocupa actualmente el cargo de director de producción de BMW, función que también desempeñó Zipse antes de convertirse en director ejecutivo.
De hecho, el directivo lleva ya bastante tiempo trabajando en el proyecto más importante de Zipse, que determinará el futuro de BMW en los próximos años: una nueva clase, cuyo primer representante, el iX3, se presentó el año pasado y lleva unos días en los concesionarios.
Hasta ahora, ha tenido un buen comienzo. Ante el gran número de pedidos, BMW ya introdujo en enero un turno adicional en la producción. Además, la empresa de Múnich quiere presentar en breve el próximo coche de la Nueva Clase, el i3, es decir, la versión eléctrica del Serie 3, en un segmento de volumen fundamental para la empresa de Múnich.
