El carrusel de borrascas y las lluvias asociadas permitió que los incendios forestales quemaran en enero solo 294,5 hectáreas en España, la cifra más baja desde 2010 y un 87,4% menos que el promedio del último decenio.

Según la serie histórica del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, con datos mensuales desde 1989, el enero con menos superficie forestal incendiada sigue siendo el de 2010, con 107,6 hectáreas, por delante de los de 2026 (294,5), 1997 (267,1 hectáreas), 1990 (327,1), 1991 (344,6) y 2001 (353,4).
En cambio, los peores eneros fueron los de 2002 (12.923,3 hectáreas quemadas), 1989 (8.595,7), 1999 (6.638,0), 2017 (6.405,3) y 1992 (6.227,7).
Durante el mes pasado se registraron 98 siniestros forestales, de los que 46 fueron incendios (que arrasaron al menos una hectárea) y 52 conatos (con menos de una hectárea quemada).
De las hectáreas arrasadas, que abarcan un 0,001% del territorio nacional, un total de 20,39 corresponden a vegetación herbácea (pastos y dehesas) y el resto a vegetación leñosa, concretamente 255,99 hectáreas de matorral y monte abierto, y 18,11 de superficie arbolada.
ZONAS GEOGRÁFICAS
Por otro lado, el noroeste peninsular (Asturias, Cantabria, Galicia, País Vasco y las provincias de León y Zamora) concentró un 44,90% de los incendios y conatos forestales, mientras que el resto de los siniestros se repartieron entre las comunidades interiores (las provincias de las regiones no costeras, salvo León y Zamora), con un 38,78%; el Mediterráneo, con un 15,31%; y Canarias, con un 1,01%.
En cuanto a la superficie forestal arrasada por el fuego, el 73,56% pertenece al noroeste; un 23,72%, a las comunidades interiores; y un 2,72%, al área mediterránea.
La mayor cantidad de superficie arbolada arrasada por el fuego se produjo también en el noroeste (82,85%), por delante de las comunidades interiores (15,92%) y el área mediterránea (1,23%).
