(dpa) – Mientras el número de automóviles en las calles de ciudades de todo el mundo disminuye durante los confinamientos por el coronavirus, los estrechos carriles para bicicletas de muchas otras siguen llenos de ciclistas que utilizan las dos ruedas para sus desplazamientos.
Recientes investigaciones señalan la posibilidad de que los ciclistas puedan estar dejando un «rastro» de partículas impregnadas de coronavirus a su paso. Esto haría que ir en bicicleta detrás de cualquier ciclista infectado sea peligroso aunque se mantenga la distancia recomendada de dos metros.
Para liberar espacio adicional y reducir el riesgo de transmisión de la infección entre los ciclistas, las autoridades de varias ciudades están dando luz verde a carriles bici temporales.
Así, mientras Bogotá abre kilómetros de calles a los ciclistas, la ciudad canadiense de Winnipeg convirtió cuatro céntricas calles en «rutas activas de tránsito» para ciclistas y peatones.
Por otro lado, funcionarios de Budapest hicieron hincapié en la voluntad de incrementar el número de carriles para bicicletas para apoyar lo que denominan como «una forma adecuada de transporte, incluso durante la pandemia».
Berlín también delimitó parte de calles céntricas para crear carriles bici temporales en varios distritos, utilizando el espacio que ahora no utilizan los coches.
Los expertos en salud ya señalaron los beneficios del uso de la bicicleta en lugar del transporte público durante la pandemia.
«Hay un alto nivel de protección para los demás porque se tiene que mantener la distancia de forma natural en todo momento», dice el biometrista Gerd Antes, un matemático de ciencias de la salud especialista en las formas en cómo se propagan las infecciones.
Sin embargo, otros especialistas señalan que mantener una distancia segura, en la práctica, es complicado.
Según los estándares mundiales, Alemania es reconocido como un país con buenas condiciones para el uso de la bicicleta, pero los ciclistas germanos dicen que las condiciones ya eran difíciles antes de la crisis del coronavirus.
«Si nos fijamos en la estrechez de los carriles para bicicletas y para peatones en muchos lugares, mantener una distancia (de seguridad) es bastante difícil», denuncian desde el ADFC, el club ciclista alemán.