Karlsruhe (Alemania), 30 jul (dpa) – El Tribunal Constitucional alemán rechazó hoy dos recursos de amparo contra la unión bancaria europea, dando así su visto bueno a un mecanismo ideado para proteger de futuras crisis financieras a los países que comparten el euro como moneda común.
Sin embargo, detrás de esta sentencia existen «reflexiones tan complejas como básicas respecto a la regulación de la competencia europea», señaló el presidente del tribunal, Andreas Vosskuhle.
La demanda de inconstitucionalidad contra la unión bancaria había sido interpuesta por el autodenominado «Grupo Europolis», liderado por el profesor de economía berlinés Markus Kerber. En su opinión, la unión bancaria carece de fundamento legal en los Tratados Europeos y además entraña grandes riesgos financieros para Alemania, que a su juicio cede demasiadas facultades a un organismo europeo.
Tras «un exhaustivo examen», los magistrados consideraron, sin embargo, que la vigilancia de los bancos en la eurozona no fue transferida por completo al Banco Central Europeo (BCE), agregó Vosskuhle. Según la interpretación de los jueces, las autoridades nacionales de control bancario conservaron amplias facultades para ejercer su labor.
A fin de evitar nuevas crisis financieras, el BCE, con sede en Fráncfort, vigila desde 2014 mediante inspectores a los principales bancos y grupos bancarios de la zona euro. Ésta comprende 19 países con una población total de unos 340 millones de personas.
De momento la institución controla 114 entidades «significativas», de las cuales 19 se encuentran en Alemania, entre ellas el Deutsche Bank, el Commerzbank y el Bayerische Landesbank (Banco Regional de Baviera).
La Oficina de Vigilancia de Servicios Financieros (BaFin, por sus siglas en alemán) y el banco central germano, el Bundesbank, en cambio, están a cargo de la supervisión de las 1.400 instituciones bancarias alemanas «de menor importancia».
Los responsables europeos del control de las entidades bancarias examinan con regularidad las actividades comerciales de las mismas. En caso de detectar riesgos especiales, los inspectores pueden exigir a los bancos que aumenten su capital. También tienen competencia para rechazar ejecutivos o retirar la autorización a una entidad bancaria.
El segundo pilar de la unión bancaria es un fondo de emergencia para poder liquidar grandes bancos insolventes sin tener que recurrir a las arcas públicas, es decir, al dinero de los contribuyentes. Este fondo es administrado por una comisión con sede en Bruselas y financiado por los mismos bancos. Se estima que mediante esta modalidad el fondo logrará acumular unos 55.000 millones de euros (61.300 millones de dólares) hasta 2024.
