Tijuana, 18 nov (dpa) – La ciudad mexicana de Tijuana, fronteriza con Estados Unidos, se alista para recibir a un nuevo contingente de miles de migrantes en un ambiente tenso, luego de expresiones xenofóbas de autoridades y de algunos habitantes que hoy harán una protesta.
«El pueblo de México tiene que saber que los hondureños somos agradecidos», dijo un migrante en una asamblea que se hizo la noche del sábado en el centro deportivo «Benito Juárez». «Gracias México por la comida, gracias por el techo, gracias por esta ropa», expresó.
En el centro deportivo están albergados unos 2.500 migrantes de los más de 5.000 que forman parte de esta caravana que inició su recorrido el 13 de octubre en Honduras, huyendo de la pobreza y de la violencia de pandillas.
Otros 1.300 integrantes del grupo están desde hace unos días en Mexicali, unos 180 kilómetros al este de Tijuana, esperando la llegada de unos 1.700 desde Navojoa para trasladarse juntos a Tijuana, probablemente el lunes o martes.
La Policía Federal mexicana reforzó la seguridad con una valla metálica en el cruce fronterizo de El Chaparral-San Ysidro, entre Tijuana y el condado de San Diego, mientras que en Estados Unidos colocó alambres de púas en los costados de los carriles de acceso.
«La comunidad en México, en particular en Tijuana, está preocupada por el tipo de acciones llevadas a cabo por los miembros de la caravana», dijo el director de operaciones de campo en San Diego de la Patrulla Fronteriza estadounidense, Pete Flores, a Fox News el sábado.
Para este domingo está convocada una protesta en contra de los migrantes, que recorrieron unos 4.500 kilómetros desde que salieron de Honduras hasta Tijuana, aunque al mismo tiempo habrá otra en contra de la discriminación y la xenofobia.
El propio alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, tuvo expresiones de rechazo a los centroamericanos, de los que dijo que algunos son «una bola de vagos, marihuanos».
En su asamblea, los centroamericanos, en su mayoría hondureños, trataron de disipar el sentimiento de algunos sectores de la sociedad en contra de esta ola migratoria, que entró a México el 19 de octubre por el río Suchiate desde Guatemala, después de un intento de hacerlo por la fuerza por el puesto fronterizo formal.
Tijuana, de 1,7 millones de habitantes, recibe de manera constante migrantes que quieren cruzar a Estados Unidos, pero hay una lista de espera de más de un mes y medio para presentar las solicitudes de refugio en ese país y se calcula que los migrantes de esta caravana van a estar por lo menos cuatro meses en la ciudad en espera de pedir asilo.
Sin embargo, la pobreza y la violencia generalizada no son suficientes para que Estados Unidos les conceda el estatus de refugiados y muchos se terminan quedando en Tijuana.
«Como sabemos de experiencias previas, los migrantes vienen del Triángulo del Norte de Centroamérica -Honduras, El Salvador y Guatemala- (y) muy pocos de ellos van a ser aceptados para el estatus de refugiados», dijo Flores, el jefe sectorial de la Patrulla Fronteriza.
Carlos Yovani Gutiérrez, un migrante hondureño de 28 años oriundo de Puerto Cortés, dijo a dpa que quiere intentar pasar a Estados Unidos, pero que podría quedarse en Tijuana si no es posible solicitar asilo.
«Pienso quedarme acá trabajando. Yo soy mecánico, electricista, trabajaba de ayudante de albañil, trabajaba de varias cosas, tengo varias cosas de atención al cliente», dijo.
Si el asilo no es posible, «yo me voy a quedar trabajando acá en Tijuana porque anduve recorriendo y en varios lados me dijeron que sí, que estaban con las puertas abiertas. Me dijeron que la paga es poco, pero es seguro», agregó. «Lo importante es salir adelante para poder mandar a Honduras dinero a la familia».
