Candás en “Comando al sol”

El pez volador atraviesa el Estrecho de Gibraltar y las cámaras de ‘Comando al sol’ se embarcan en busca de una de las imágenes más buscadas del verano. En aguas asturianas descubrirán una de las fiestas más escurridizas de la temporada; y para terminar, buceo en el mar de lavanda que tiñe de violeta La Alcarria. ‘Alargando el veraneo’, este miércoles en ‘Comando al sol’.

El pez volador cruza el Estrecho. Es una de las fotos más buscadas para quienes apuran los últimos días de vacaciones y uno de los momentos más esperados para quienes viven de su pesca en el Estrecho de Gibraltar. Todos quieren ver al pez volador planeando sobre el mar y el tiempo corre; su visita dura poco más de un mes. En Estepona han echado mano de los marineros para ofrecer una ruta turística. Sonia es una de las guías que trabaja en la zona, acompañando a viajeros y pescadores para descubrir los secretos de su pesca. En alta mar beberán vino criado en la profundidad del océano y comerán ostras recién capturadas. El pez volador es una joya para los vecinos de La Atunara. En esta barriada de la Línea de la Concepción salan el pez volador de manera artesanal y las familias de pescadores lo venden en pequeños puertos callejeros como si fuera jamón de pata negra.

La fiesta más escurridiza. Candás es un pueblo que se echa al mar para vivir la experiencia más resbaladiza del verano. Avelino es el pescador más joven de esta localidad asturiana y la cucaña es el concurso estrella en las fiestas de esta villa marinera. Las peñas preparan artilugios gigantes que flotan milagrosamente en el Cantábrico después de que los más valientes se deslicen volando por un tronco de eucalipto. El objetivo es coger la rama de laurel colgada de la punta del árbol deslizándose por un tronco pringado de grasa. Hay que ser experto en desafiar a la gravedad para evitar el chapuzón. La localidad, de seis mil habitantes, multiplica por tres su población estos días en los que los festejos náuticos se aderezan con sidra y música.

Un mar violeta en La Alcarria. Ángel es uno de los mayores productores de lavanda de España. Y ha vallado su finca a las decenas de turistas que se meten en sus campos buscando la foto del mar violeta. Con 500 hectáreas, esta hierba le ha cambiado la vida a él y a su pueblo: Brihuega. La localidad produce y recolecta el quince por ciento de la lavanda que se cultiva en el mundo. Muchos agricultores han cambiado el cereal por el espliego porque es más rentable. La planta aromática se vende para elaborar alta perfumería. La localidad tiene dos mil habitantes y estos días recibe a miles de turistas, muchos acaban en el restaurante de José Antonio; lo último en su carta es el helado de lavanda. Después de 25 años entre fogones ha visto como la floración de la planta aromática aumenta su caja y su creatividad.

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