Fráncfort/Berlín, 14 mar (dpa) – ¿Tienen derecho los árbitros a un contrato? Sobre esta cuestión deberá dirimir a partir de mañana la justicia germana cuando comience un juicio en el que un ex colegiado exige a la Federación Alemana de Fútbol (DFB) que le deje de considerar como «freelance» y le reconozca su estatus de trabajador contratado.
«Quiero dejarles claro a las personas responsables que no pueden cambiar de árbitros tan alegremente», señaló en declaraciones a dpa el demandante, Malte Dittrich, quien decidió acudir a los tribunales al entender que las condiciones que ofrece la DFB a árbitros de primera división abocan a los profesionales a una situación laboral llena de incertidumbres.
La denuncia presentada por Dittrich le puede salir muy cara a la Federación Alemana de Fútbol. En caso de perder el juicio, el organismo se vería obligado hacer cambios de calado en su sistema de contratación.
La decisión está ahora en manos del Tribunal Superior de lo Social de Hesse, en el centro-oeste de Alemania, quien deberá fallar en segunda instancia si las reivindicaciones del ex colegiado se ajustan a derecho. Hace casi año y medio, el Juzgado Laboral de Fráncfort rechazó la demanda de Dittrich pero él, no satisfecho con la sentencia, decidió recurrir.
«Estoy convencido de que en aquel entonces no fueron incluidos todos los argumentos en el veredicto», asegura. Dittrich, de 35 años, además de ex árbitro es abogado y se representa a sí mismo durante un proceso cuyo origen se remonta a hace doce años.
En 2006, Dittrich dio el salto al arbitraje profesional. Desde ese año hasta 2015 se mantuvo en la primera categoría, de la que forman parte colegiados que son elegidos con carácter anual por una comisión.
Cada año, el demandante firmaba con la federación un acuerdo de colaboración y por su trabajo remitía a la DFB las facturas correspondientes. En total, dirigió 64 partidos en la tercera división, se desempeñó en más de un centenar de ocasiones como juez de línea en la segunda división y hasta una veintena de veces como cuarto árbitro en la Bundesliga.
La relación laboral entre ambos, no obstante, se cortó de manera abrupta. Dittrich recibió una carta en la que se le informaba, sin explicar los motivos, que la Federación ya no contaba más con sus servicios.
«Fue de repente pero no totalmente inesperado porque no fui ascendido a la primera división. Cuando más tiempo es uno árbitro profesional, más rápido eres reemplazado si no llegas a la cima», explicó.
Su denuncia no constituye una gran sorpresa en el mundillo, donde numerosos colegiados han expresado en más de una ocasión su malestar por el sistema de elección de árbitros por parte de la DFB.
«A menudo se trata más de una cuestión de gusto que de rendimiento», señaló el árbitro Manuel Gräfe a principios de temporada en unas declaraciones que generaron gran revuelo.
Dittrich, además de criticar el sistema, decidió ir más allá. Su objetivo era que la Federación Alemana de Fútbol lo contratara y lo despidiera porque, en su opinión, el trabajo de árbitro cumple con los criterios necesarios para obtener el estatus de empleado.
En caso de que su demanda tenga éxito, sus efectos se dejarán sentir en las tres ligas del fútbol alemán y afectarán a cerca de un centenar de hombres y mujeres que ejercen como árbitros y asistentes para la DFB. Además, condenaría a la Federación a contratar y a pagar la seguridad social a los colegiados, lo que a la postre también se traduciría en una situación laboral más estable para estos profesionales.
«No se trata de dinero, se trata de imponer claridad porque el sistema actual de contratación es injusto y ‘está enfermo'», insiste Diettrich.
En caso de que la justicia alemana le dé la razón, tampoco lo tendrá fácil para volver a vestirse de corto. La Federación Alemana de Fútbol ya le ha advertido que, de ninguna manera, volverá a contar con sus servicios. El árbitro y jurista, sin embargo, no esconde que le gustaría volver a pitar un encuentro.
Por Nikolai Huland y María Prieto (dpa)