En muchos hogares, poder llegar a final de mes es algo realmente difícil. En algunos de ellos el problema no es de falta de ingresos, sino de que los gastos que se tienen son tan altos que a pesar de que entren unos buenos ingresos cada mes, el dinero se vaya volando.

Bajar la cuota de nuestros pagos

En cualquier familia hay muchos gastos que afrontar cada mes. Para empezar, todo lo relativo a comida y ropa, así como a gastos imprevistos que van surgiendo. Además de estos, existen una serie de gastos que son fijos y que alcanzan grandes cantidades: las cuotas mensuales.

La cuota de la hipoteca, la del préstamo que pedimos para comprar el coche, la del crédito que nos hizo falta para abrir un negocio o para la comunión del niño. Hay cantidad de motivos por los que acabamos pagando una cuota cada mes, que pueden llegar a ser varias.

Cuando una familia llega a tener varias cuotas mensuales fijas, el gasto suele ser bastante importante, y puede llegar a provocar que sea realmente imposible afrontarlo, entrando en una situación muy peligrosa en la que hay mucho que perder, por lo que conviene evitarla.

Para hacer eso lo mejor es la reunificación de deudas, que consiste en juntar todas las cuotas que tenemos que pagar mensualmente en una sola, haciendo que esa nueva cuota sea menor que la suma de todas las que estábamos pagando anteriormente.

Este trámite se suele realizar por empresas especializadas en ello, que son las que ofrecen las mejores condiciones, aunque es cierto que también se puede acudir a nuestro banco e intentar negociar algo así, que posiblemente también sea beneficioso para ellos.

La parte negativa es que si las cuotas que tenemos que pagar pertenecen a varias entidades bancarias diferentes la cosa se complica bastante acudiendo a ellos, haciendo que tengamos que renegociar con cada una de ellas las condiciones, lo cual alarga mucho el proceso y no suele reportarnos beneficio.

La clave de estas reunificaciones es que se aumenta el periodo que se tiene para amortizar la deuda. Se alarga unos años a cambio de que la cantidad de los pagos mensuales sea mucho menor, con lo que es ideal para quien no puede afrontarlos y necesita que la cantidad baje.

Es una manera magnífica de poder bajar esa cantidad de dinero a la que tenemos que hacer frente cada mes, consiguiendo que notemos desde el primer mes una clara mejoría en nuestras cuentas, pudiendo tener la tranquilidad de que sí podemos pagar la nueva cuota.

Al seguir este proceso la cantidad que se paga cada mes desciende tanto que puede suponer la diferencia entre perder nuestra casa por impagos o no hacerlo, o entre acabar con nuestras cuentas embargadas o no, con lo que es muy aconsejable estudiar esta posibilidad.

Ventajas de reunificar tus cuotas

Está claro que la mayor ventaja es el claro descenso que se produce en la cuota, que puede bajar hasta casi la mitad. Esto por sí mismo ya es muy importante, ya que es lo que se pretende con este tipo de procesos: hacer que pagues mucho menos cada mes.

De esta manera se puede notar desde el principio el efecto claro que tiene en nuestra vida el hecho de contar cada mes con varios cientos de euros más por el simple hecho de haber reunificado las cuotas que teníamos en un solo pago mensual.

También es algo a valorar la bajada del tipo de interés que se produce cuando hacemos esto. Se ve sobre todo en las hipotecas, ya que al renegociar una nueva y cambiar por completo sus condiciones estas suelen mejorar, especialmente si se firmaron en la época en la que sus condiciones no eran buenas.

El hecho de que tengamos una sola cuota de la que preocuparnos provoca también que nuestras preocupaciones sean menores. No es lo mismo estar pendiente de varios pagos al mes y tener presentes las condiciones de cada uno de ellos que hacerlo con un solo pago que esté claro.

Mediante estos procesos se puede volver a negociar la duración de esas cuotas. Este punto es muy importante, ya que servirá para poder adaptarlo a nuestra situación actual, haciendo que podamos encontrar un equilibrio entre la cantidad que pagamos y el tiempo durante el que queremos hacerlo.

Para que nos sea más rentable, deberemos pensar cuánto nos compensa que la cuota baje y cuánto que la cantidad de años que tenemos que pagar sea menor. Esta decisión será clave para poder conseguir que el acuerdo final sea lo más beneficioso posible.

Con todo lo dicho seguro que ya has notado las grandes ventajas que tiene embarcarse en un proceso de reunificación de deudas, haciendo que dejes de sentir todas esas preocupaciones que provoca el hecho de no saber si llegaremos bien a final de mes o no.