Un carnicero alemán inventa bebida de carne

(dpa) – ¿Usted tiene ganas de comer carne pero no tiene tiempo para sentarse a la mesa? Peter Klassen tal vez le ofrezca la solución, ya que produce pollo y carne bovina para beber.

El maestro carnicero de la localidad cercana a Tréveris, en el oeste de Alemania, ha creado tres bebidas a base de carne que quiere lanzar al mercado en septiembre. Las bebidas llevan nombres como “Poulet Royal” (con pollo), “Butcher Beef” y “Beef Bombay” (con carne vacuna).

“Se trata de un alimento bebible para personas que viajan o se trasladan mucho, como electricistas, fontaneros (plomeros), camioneros, pero también deportistas o excursionistas”, explica Klassen, que pretende vender su producto también en gasolineras y negocios minoristas.

Sabe que sus bebidas -en tres tonalidades de marrón- no sólo tendrán adeptos. “El producto polariza”, reconoce. “Va a haber quien esté a favor y también quien esté en contra y a quien la idea de beber carne le resulte repugnante”, algo que Klassen puede comprender.

Pero por otro lado, sus bebidas encajan bien en esta era del “coffee-to-go”, de los “smoothies” y de la comida rápida, opina el alemán. “No es que la gente deba alimentarse sólo de eso, las bebidas de carne están pensadas como complemento en ocasiones especiales”, acota.

El carnicero de 55 años dice haber invertido cerca de un millón de euros (1.175.000 dólares) en la producción de las nuevas bebidas. Al inicio piensa embotellar unas 10.000 unidades por semana, para llegar tal vez a unas 30.000 en el futuro. También cuenta ya con socios para la venta y distribución en Francia, Bélgica y Luxemburgo. En Alemania tiene ya todo listo para comenzar.

Una bebida de este tipo puede “en principio tener sentido”, señala Antje Gahl, portavoz de la Sociedad Alemana para la Alimentación, con sede en Bonn. Por ejemplo cuando se tiene prisa o bien para personas mayores con dificultades para masticar o tragar.

Los expertos en nutrición, sin embargo, recomiendan un “consumo medido”: 300 a 600 gramos de carne y embutidos por semana son suficientes, ya que contienen también grasa y colesterol.

Klassen, su hijo Philipp y el cocinero Stefan Kimmel trabajaron tres años en la creación de estos productos. La dificultad estaba en procesar la carne para que quedara tan líquida de modo “que no se percibieran fibras sobre la lengua. Tiene que ser tan suave como cacao”, explica Klassen.

La carne se hierve primero con verduras en un caldo y luego es triturada para hacer una papilla. Luego es embotellada y esterilizada a 121 grados. “Así la bebida se conserva hasta un año sin refrigeración”, detalla.

Una botella de 330 mililitros costará 3,80 euros (4,50 dólares).

Por Birgit Reichert

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