Berlín/Madrid, 16 may (dpa) – El recién investido presidente del Gobierno de Cataluña, el independentista Joaquim Torra, cerró filas este martes con su mentor y antecesor Carles Puigdemont en una visita relámpago a Berlín en la que quedó claro que no regirá en solitario los destinos de la convulsa región.

“Estoy aquí para rendir homenaje de lealtad y expresar mi gratitud al presidente legítimo de Cataluña, Carles Puigdemont”, dijo el político de Junts per Catalunya (JxCat) un día después de ser investido nuevo presidente de la Generalitat en una decisión que pondrá fin a medio año de parálisis política en la región española.

Ante una cincuentena de periodistas españoles e internacionales reunidos en un hotel en la capital alemana, Torra repitió en un inglés fluido que se siente un “presidente provisional” y que no claudicará hasta restituir en el cargo a Puigdemont, el candidato de los partidos independentistas, que obtuvieron la mayoría absoluta en los comicios regionales del 21 de diciembre.

Puigdemont agradeció a su estrecho correligionario el haber asumido la responsabilidad de encabezar el Gobierno catalán “en un momento muy importante y complicado” y después de que fracasasen anteriormente otros cuatro intentos, incluida su propia investidura a distancia, objetada por el Tribunal Constitucional español.

El líder soberanista, que fue detenido hace dos meses en Alemania y espera en Berlín la decisión de la Justicia alemana de si lo entrega a España, se apresuró a aclarar que será Torra quien tome las decisiones del Gobierno y no él desde la distancia, si bien llevó la voz cantante en la comparecencia ante la prensa.

“Para mí el presidente Torra tiene toda la responsabilidad y va a tomar sus decisiones (…) Y sabe que me va a tener a su lado”, argumentó Puigdemont, quien al igual que Torra fue pasando del catalán al castellano o al inglés conforme recibía las preguntas.

Torra afirmó que su primer objetivo es el de iniciar un diálogo con el Gobierno central de Madrid, que intervino la autonomía de Cataluña el 27 de octubre después de que el Parlamento catalán aprobara una declaración para crear una república catalana.

“Presidente Rajoy, fije la fecha y el lugar. Lo primero que haré cuando asuma el cargo será reunirme con Rajoy”, dijo Torra y pidió un diálogo sin condiciones previas. “La pelota está en el campo de España”, lo secundó un sonriente Puigdemont.

Rajoy dijo que está dispuesto a recibir en Madrid a Torra, pero le advirtió que el diálogo tendrá que estar “dentro de la ley”, es decir, sin margen para propuestas rupturistas con España.

“Por supuesto que voy a recibir al presidente de la Generalitat si él me lo pide (…) Es positivo que tengamos una reunión y le escucharé con mucha atención”, zanjó el mandatario español desde Sofía.

Tanto Torra como Puigdemont pidieron a Madrid que cese la intervención aplicada en Cataluña virtud del artículo 155 de la Constitución española y que devuelva el control de las finanzas a la región. “El Gobierno central recauda casi el 95 por ciento de nuestros impuestos”, se lamentó Torra.

Asimismo destacó que el nuevo Ejecutivo catalán será “un Gobierno fuerte para una sociedad fuerte con la responsabiliad de empezar inmediatamente a trabajar”, pero poco después reconoció que al no controlar las finanzas, el autogobierno no es tan fuerte como quisieran.

El abogado y editor Torra dijo que en una primera fase se abocará a nombrar a los consejeros, los miembros del gabinete, pero se excusó de dar detalles sobre la composición alegando que debe ser consensuada con los demás socios de su partido, así como de Esquerra Republicana y el antisistema Candidatura de Unidad Popular (CUP).

Asimismo anunció que la segunda visita que hará después de ver a Puigdemont en Berlín -que confundió con Bruselas en medio de las risas generalizadas- será a los compañeros independentistas que se encuentran en prisión preventiva, investigados por delitos vinculados al proceso independentista.

Tanto Torra como Puigdemont descartaron la posibilidad de convocar pronto elecciones anticipadas. “Tenemos la voluntad de completar la legislatura”, dijo Torra, quien sin embargo recordó que Cataluña se encuentra en una situación “excepcional”.

Un momento de tensión se vivió cuando una periodista le preguntó en inglés a Torra, un soberanista encendido y polémico, sobre declaraciones y escritos en el pasado en los que insultó a catalanes de habla hispana y a españoles, a los que llamó “bestias” entre otras cosas.

Torra no quiso explayarse y se limitó a decir que su idea era la de ofrecer la fraternidad del pueblo catalán. Una repregunta de la periodista fue cortada en seco por el asesor de prensa de la formación.

Puigdemont huyó a Bruselas a finales de octubre tras ser destituido por el Gobierno central. El 25 de marzo fue detenido en Alemania por una orden de detención europea cursada por España, donde está procesado por los delitos de rebelión y malversación.

La Justicia alemana debe decidir aún si lo entrega a España. El líder separatista no quiso dar información sobre la noticia de que había sido citado este mismo martes a declarar ante la Justicia en Berlín.

En Madrid, Rajoy llegó también el martes a un acuerdo con el jefe de la oposición, el socialista Pedro Sánchez, para dar una respuesta conjunta “pactada y proporcional” en la defensa de la legalidad frente a “cualquier eventual desafío” por parte del nuevo Gobierno catalán.

Ambos líderes políticos rechazaron también cualquier intento de poner en marcha estructuras políticas distintas a las legales y acordaron seguir vigilando las cuentas catalanas para evitar que se destine dinero público al plan independentista.

No descartan, además, una nueva aplicación del artículo 155 de la Constitución si el nuevo Gobierno catalán no cumple con la legalidad. La intervención de la autonomía catalana se levantará de forma automática cuando el nuevo Gobierno tome posesión.

Por María Laura Aráoz y Ana Lázaro Verde (dpa)