La alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, ha inaugurado esta semana los “Jardines de José Antonio Roncero”. “Gijón y el deporte español le deben mucho a José Antonio Roncero, en reconocimiento a su trayectoria inauguramos los ‘Jardines de José Antonio Roncero’, situados junto al Colegio Corazón de María”, indicó la regidora.

“En atención a sus méritos indiscutibles, el pasado 28 de noviembre la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Gijón acordó ponerle el nombre de ‘Jardines de José Antonio Roncero’ a esta zona verde situada entre las calles Carretera de la Costa y General Suárez Valdés”, explicó Moriyón y añadió que se trata de “un espacio que a partir de hoy llevará el nombre de un gran hombre del deporte, cuya intensa vida la dedicó a la formación como pieza angular del deporte base, y al desarrollo del balonmano en Gijón y en España”, indicó la alcaldesa.

“Este asturiano, gijonés por más señas, al que nacieron en Madrid -que diría Clarín- figura por méritos propios en el cuadro de honor del deporte español, como así lo acreditan su rango de seleccionador nacional absoluto de balonmano masculino y femenino y su título de miembro de la Real Orden del Mérito Deportivo de España. Pero, ante todo y sobre todo, fue una persona excepcional que encarnó los grandes valores que el deporte proporciona a nuestra sociedad”, señaló Moriyón.

Entre las virtudes de José Antonio Roncero, la alcaldesa destacó que “la primera gran virtud, y la más singular, fue su invulnerable y eterno amor a Gijón, la villa de sus amores. José Antonio Roncero tuvo varias y grandes oportunidades profesionales de irse a Madrid o a Barcelona, que desdeñó porque siempre antepuso su deseo de preservar las raíces familiares y deportivas en Asturias; su preferencia por la educación de niños que desempeñó durante más de cuarenta años, aquí al lado, en el Colegio del Corazón de María; y su vocación de forjador de jóvenes deportistas en todos los niveles de competición, desde los juegos escolares hasta los juegos olímpicos, que ejerció a lo largo de toda su vida desde su base en el Real Grupo de Cultura Covadonga, en aquella vieja y modesta sede de la calle del Molino y en la formidable sede actual a orillas del río Piles.

La segunda gran virtud de José Antonio Roncero fue su tenaz esfuerzo por contribuir a elevar el nivel deportivo de Asturias y de España, basado en su fe en la necesidad de crear y perfeccionar organizaciones motoras, capaces de impulsar el conjunto de las actividades y de las especialidades deportivas. Su capacidad organizativa y su liderazgo dejaron una huella imborrable, tanto en el Codema como en el Grupo. Su herencia gigantesca la fue repartiendo cada año entre los miles de jóvenes gijoneses a los que él iba conquistando con su carisma personal, hasta conseguir que se implicaran, lo mismo en el deporte base que en el deporte de élite, desde el colegio hasta las olimpiadas. Con su incansable trabajo, José Antonio Roncero creó un estilo propio de formación a todos los niveles de generaciones de deportistas, con un trabajo tenaz que contribuyó a elevar el nivel deportivo de Gijón, de Asturias y de España hasta el primer escalafón internacional en cualquier ranking que queramos utilizar para comparar y medir sus resultados”.

Para finalizar la alcaldesa manifestó que “creo sinceramente que Gijón y el Deporte español le deben mucho a José Antonio Roncero y que, por encima de estos Jardines que desde hoy llevarán su nombre, sobrevolarán permanentemente sus enseñanzas, sus consejos, su capacidad de transmitir los valores deportivos a niños y jóvenes, su apuesta por la potencia de las organizaciones y los equipos frente a la individualidad, y los valores que aportó a su familia, a sus alumnos y discípulos, a sus amigos, y a todos los gijoneses que le admiramos, y que deseamos perpetuar su recuerdo y su obra”, y añadió que “se nos fue ‘el padre del balonmano’, pero sin duda ha dejado a muchos ‘hijos del balonmano’ y nos ha hecho mejores deportistas a todos”.