Múnich, 13 may (dpa)- Los vehículos eléctricos son muy silenciosos y, créase o no, eso es un problema. No solo para los automovilistas acostumbrados al sonido de un motor ocho cilindros, sino aún más para niños, peatones y ciclistas, que no siempre advierten con tiempo que se está acercando un automóvil.

Según el Departamento de Seguridad del Transporte de Estados Unidos (NHTSA) el riesgo de accidentes para los peatones con automóviles eléctricos es un 19 por ciento más alto que con coches de gasolina o diésel.

“Es un poco paradójico”, sostiene Hugo Fastl, docente en la Universidad Técnica de Múnich. “Durante 20 años hemos trabajado para hacer que los automóviles fuesen más silenciosos y ahora debemos hacer lo contrario”.

Rodeado de 96 altaporlantes, el profesor de acústica experimenta con el sonido del futuro: un zumbido profundo, un silbido chillón. Fastl analiza si el sonido es agradable, de calidad o poco elaborado.

“Por supuesto, un automóvil deportivo tiene que sonar diferente a un automóvil lujoso”, señala el experto. Cuando el volumen cambia 60 veces por segundo, el sonido suena duro y es bueno para un automóvil deportivo, señala Fastl.

Los fabricantes de automóviles trabajan entre cuatro y cinco años en el diseño de un sonido. Analizan las distintas mezclas de ruidos hasta hallar el sonido que les gusta, explica el profesor. El asunto es tan importante para las empresas que a veces miembros de la junta de desarrollo también participan como oyentes en las pruebas.

“En un Mercedes AMG, por ejemplo, el sonido que emite un ocho cilindros puede ser a menudo un argumento de compra. Ahí establecemos estándares altos”, manifiesta el portavoz de Mercedes, Christoph Sedlmayr. “Algunas personas ya pueden distinguir si pasa un Mercedes-AMG, un BMW M o un Audi RS”, agrega.

En los autos eléctricos, el sonido debe ajustarse al modelo y a la marca. “No imitamos el sonido de un motor de combustión interna, hemos creado un espectro sonoro único”, indica el portavoz de BMW, Wieland Bruch. El i3, por ejemplo, “se parece un poco a la nave de Enterprise de Star Trek y suena muy parecido a una turbina”.

En tanto el Mini totalmente eléctrico sonará diferente, agrega Bruch, sin revelar detalles. Una docena de ingenieros acústicos y de sonido todavía están trabajando en la composición.

El sonido de la ‘Enterprise’ en el i3 se ofrece en Alemania solo como accesorio adicional, como “protección activa de peatones” por un recargo de 100 euros.

“Desde el año 2006 las asociaciones de ciegos advierten de los peligros de los vehículos silenciosos”, enfatiza Gerhard Renzel, jefe del comité de tráfico de la Asociación Alemana de Ciegos y Discapacitados Visuales. Sin embargo, la política se ha tomado su tiempo.

“No tenemos contacto visual con el conductor y por eso fundamental que podamos oír si se acerca un vehículo, si acelera o si frena”, recalca. “Un sonido es absolutamente necesario por razones de seguridad”, enfatiza Renzel y cuenta que él mismo ya caminó una vez delante de un autobús que se acercaba silenciosamente y que apenas logró frenar a último momento. “Me tocó el paragolpes. Fue terrible, me asusté mucho”.

“Los autobuses eléctricos de la ciudad tienen que ser audibles y lamentablemente no se pensó en eso”, agrega. La Unión Europea (UE) determinó que a partir de julio de 2019 los modelos híbridos y eléctricos nuevos que circulen hasta 20 km/h deberán emitir un ruido identificable para advertir a los peatones y aumentar así su seguridad. A partir de julio de 2021 la medida se extiende para todos los coches eléctricos registrados.

Sin embargo, según la normativa de la UE, el conductor deberá poder apagar el sonido en cualquier momento con solo apretar un botón.

En Estados Unidos todos los automóviles con motor eléctrico deberán ser audibles por encima de los 30 km/h a partir de septiembre de 2019.

“Una advertencia acústica en los coches eléctricos tiene sentido a velocidades de hasta 30 kilómetros por hora”, destaca Carsten Reinkemeyer, del Centro de Tecnología Allianz.

“Estamos acostumbrados a escuchar el motor de un automóvil cuando se aproxima. Puedo entender que un peatón se sobresalte cuando se acerca un coche repentinamente sin previo aviso” sostiene Carsten.

El sonido del motor eléctrico en sí se parece al de un tranvía. Y eso no es correcto. El tono de advertencia “no debe ser música, ni sonar como una cafetera o una cortadora de césped sino que debe sonar como un automóvil”, asegura Fastl. “Pero debe sonar diferente a una motor de gasolina o un diésel” añade el experto.

En una serie de pruebas de ruido su equipo descubrió que los sonidos bajos son mejores para los asiáticos. Sin embargo, las frecuencias muy bajas requieren de altoparlantes demasiado grandes en el auto. En tanto, las personas mayores no oyen las frecuencias demasiado altas.

Entonces ¿debería un auto en Europa sonar distinto a un coche en China? Estas son algunas ideas que analizan nuestros expertos, apuntan en Mercedes. Mientras, en BMW la premisa es: mismo diseño y mismo sonido para todos los mercados mundiales.

Las Naciones Unidas recomiendan que un automóvil eléctrico a 20 kilómetros tenga 56 decibelios, es decir, ser más silencioso que una máquina de coser. Una bendición para residentes que viven en zonas urbanas ruidosas. ¿Pero qué sucede con los peatones? “Se tendría que poder controlar el volumen de acuerdo al medio ambiente y a la hora del día”, dice Renzel.

“Lo ideal es no despertarse por el ruido a las tres de la mañana, pero sí poder escuchar sin problemas si se acerca un coche eléctrico al mediodía en un cruce de calles importante”, señala.

Por Marco Krefting y Roland Losch (dpa)