Madrid/Montecarlo, 15 abr (dpa) – Llega la gira europea de arcilla, llega el momento de Rafael Nadal. El español afronta el tramo de la temporada que más le ha sonreído en su trayectoria con el reto mayúsculo de ganarlo prácticamente todo para mantener el número uno.

El campeón de 16 Grand Slam regresa esta semana al circuito en Montecarlo y después jugará Barcelona, Madrid y Roma antes de aterrizar en París con el objetivo de seguir escribiendo historia en Roland Garros.

Hasta que acabe la gira el 10 de junio con la final del segundo Grand Slam del año, Nadal tiene una montaña de puntos por defender. En pocas palabras: si pierde un partido en toda la gira lo más probable es que ceda el número uno.

Nadal lidera el ranking de la ATP con 8.770 puntos, cien más que Roger Federer. El suizo renunció por segundo año consecutivo a la temporada de tierra batida, por lo que su número de unidades no se moverá hasta junio.

El español, en cambio, defiende en las próximas semanas 4.680 puntos: 2.000 por el título de Roland Garros, 1.000 por Montecarlo, otros tantos por Madrid, 500 en Barcelona y 180 en Roma. El torneo de la capital italiana fue el único que no vio a Nadal levantar la copa en la gira de arcilla 2017.

Cualquier derrota en Montecarlo, Barcelona, Madrid o París le apartará del número uno. Únicamente Roma le ofrece la posibilidad de perder y conservar el puesto de mayor privilegio.

Por si la presión de defender tantos puntos no fuera suficiente, Nadal llega a la arcilla sin apenas ritmo de competición. Lleva desde octubre de 2017 sin completar un torneo: tras perder en aquel mes la final de Shanghai, se retiró de París y de Londres por una lesión de rodilla y este año reapareció en Australia, donde abandonó en cuartos por un nuevo percance físico. Intentó regresar en Acapulco, pero el psoas de su pierna derecha todavía no estaba recuperando y renunció a la gira americana.

No obstante, hace una semana ya dio muestras en la Copa Davis de que está listo. Tumbó a Philipp Kohlschreiber y a Alexander Zverev, número cuatro del mundo, sin ceder un solo set y lideró a España hacia las semifinales de certamen.

“Siempre me siento bien cuando estoy aquí”, señaló Nadal, de 31 años, el sábado durante el sorteo del cuadro de Montecarlo. “Es uno de los mejores torneos para mí y estoy emocionado por estar de vuelta. Espero entrenar bien para estar preparado cuando llegue la competición”.

Su primer rival en Montecarlo, donde ha ganado 63 de los 67 partidos que ha jugado, será el esloveno Aljaz Bedene o un jugador de la previa. Por su lado del cuadro aparecen serias amenazas: en cuartos podría chocar con Dominic Thiem o Novak Djokovic, mientras que en semis le esperaría Grigor Dimitrov.

Pero no hay mayor favorito que Nadal. El año pasado se convirtió en el primer tenista de la historia que ganaba diez veces el mismo torneo. No sólo lo hizo en Montecarlo, sino que repitió la hazaña en Barcelona y Roland Garros. Ahora está obligado a escribir tres “11” si quiere salir de París abrazado al número uno.

Por Ignacio Encabo (dpa)